martes, 15 de octubre de 2013

Ulrike Meinhoff y la Fracción del Ejército Rojo...

ULRIKE MEINHOF: LA GUERRILLA URBANA (ROTE ARMEE FRAKTION)


Para Ulrike Meinhof, “tirar una piedra es una acción punible, tirar mil piedras es una acción política. Incendiar un coche es una acción punible, incendiar cien coches es una acción política”. Lo que determina el significado de un acto no es el acto en sí mismo, sino su magnitud y finalidad. Fundadora con Gudrun Ensslin y Andreas Baader de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), apareció ahorcada en su celda el nueve de mayo de 1976. Todo indica que se trató de un crimen de Estado, disfrazado de suicidio, curiosamente en la fecha que se cumplía el aniversario de la derrota de la Alemania nazi. En 1963, cuando aún participaba en debates y coloquios en los medios de comunicación, se preguntaba: “¿qué se puede hacer contra las armas atómicas, contra la guerra, contra un gobierno que no negocia, sino que sólo se rearma?” En 1970, después de una intensa labor como periodista y agitadora social, consideró agotada la vía meramente política y ayudó a fugarse a Andreas Baader, organizando una guerrilla urbana basada en la tesis foquistas de Ernesto Che Guevara: “no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución”. A veces, hay que anticiparse y preparar el terreno, aunque esa iniciativa implique terribles sacrificios personales. Ulrike Meinhof asumió el coste, logrando establecer una dolorosa coherencia entre su vida y su compromiso revolucionario. 


EL MILAGRO ECONÓMICO ALEMÁN


Columnista durante diez años de konkret, un modesto periódico de izquierdas que escaló posiciones gracias a su constancia y combatividad, Ulrike Meinhof pertenece a la generación que creció a la sombra de Auschwitz y creció con el mito del “milagro alemán”. La recuperación económica de la República Federal impulsó un crecimiento desigual que acentuó las diferencias sociales. El primer paso de la reconstrucción fue la reforma monetaria que entró en vigor el 20 de junio de 1948, reemplazando el Reichsmark por el Deutsche Mark. La medida acabó con el mercado negro y la economía de trueque, pero provocó un notable aumento del desempleo y la inflación. Los sindicatos convocaron una huelga general para luchar contra las penalidades impuestas por una economía de mercado que actuaba por decreto, ignorando negociaciones y consensos. A finales de 1948, el paro afectaba a 760.000 personas. En 1950, había crecido hasta los dos millones. Gracias a la devaluación del Deutsche Mark, la economía alemana mejora su competitividad en los mercados internacionales y en 1952 se logra el primer excedente comercial. Sin embargo, el desarrollo económico es tan desigual –sueldos raquíticos, altos beneficios empresariales, un cifra escandalosa de accidentes laborales- que hasta los Altos Comisarios aliados frenan una reforma fiscal, donde se incluían importantes rebajas en los impuestos de las rentas más elevadas. La opinión pública interpreta el veto como una intolerable injerencia y la prohibición se retira nueve días más tarde. La República Federal considera que avanza hacia su definitiva emancipación de las fuerzas aliadas.


Ludwig Erhard, canciller entre 1963 y 1966, defendió públicamente que no se debían establecer barreras para el enriquecimiento individual. El Estado debe retirarse y permitir que los agentes económicos actúen sin ninguna clase de regulación. El canciller manifestó sin rubor que “los elementos motivadores de desigualdad” dinamizan la economía y consolidan la democracia. Se afirma que Ludwig Erhard es uno de los arquitectos del Estado del bienestar, pero lo cierto es que nunca se desvió de los dogmas del capitalismo más ortodoxo. Sus palabras despejan cualquier duda: “Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, sino también porque esta especie de auto-enajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, desemboca en la paralización de la voluntad individual de rendimiento y conduce inevitablemente a un descenso en el rendimiento económico de pueblo”. Ludwig Erhard no creó el Estado del Bienestar. Simplemente, se limitó a adoptar ciertas medidas concebidas para disminuir la conflictividad social, sin alterar la lógica del beneficio, la plusvalía y la concentración de capital. Su política recibió el nombre de “Estado social”, pero eso no evitó que en 1964 la República Federal figurara en primer lugar en la estadística de accidentes de trabajo en Europa.

LA PROTESTA ESTUDIANTIL


Ulrike Meinhof nació en 1934 en Oldenburg. A los dos años, la familia se trasladó a Jena, cuando su padre, el historiador de arte Werner Meinhof, aceptó dirigir el museo local. Su prematura muerte en 1940 a causa de un cáncer, obligó a su madre, Ingeborg Meinhof, a alquilar una habitación a Renate Riemeck, estudiante de historia. En 1946, Jena es ocupada por los soviéticos, conforme a lo establecido en los acuerdos de Yalta, y la familia regresa a Oldenburg, con su huésped, que ha establecido una relación afectiva con la madre y sus dos hijas. Ingeborg se dedica a la docencia en la postguerra, pero un cáncer precipita su muerte y Renate Riemeck, convertida en profesora universitaria, se convierte en la tutora de las huérfanas. Ulrike creció en un ambiente politizado, pues Renate militaba en el SPD hasta que decidió romper con el partido y fundar con otros disidentes la Unión Alemana por la Paz (DFU), que se oponía al rearme de Alemania y a su ingreso en la OTAN. Sólo después de su muerte se descubrió que había militado en el partido nazi en su primera juventud.


Ulrike realiza sus estudios de secundaria en Weilburg y, al finalizarlos con unas calificaciones extraordinarias, se matricula en la facultad de pedagogía de la Universidad de Marburg, donde se implica de inmediato en actividades políticas. En 1957, se traslada a la Universidad de Münster, donde conoce al filósofo marxista español Manuel Sacristán (más tarde traductor al español de una selección de sus artículos en konkret). Se embarca con Peter Meier y Jürgen Seifert en la creación de una pequeña publicación periódica, Das Argument, orientada a combatir las armas atómicas y participa en las manifestaciones contra la política belicista del canciller Konrad Adenauer, que defiende el rearme del ejército de la República Federal y la instalación de cabezas nucleares bajo el mandato de la OTAN. Es elegida por sus compañeros de la Universidad de Münster para representarles en un congreso de estudiantes contra la bomba atómica organizado por la Universidad Libre de Berlín. Conoce a Klaus Rainer Röhl, militante del ilegalizado Partido Comunista de Alemania (KPD) y director de la revista konkret. En septiembre de 1959 comienza a escribir sus columnas y, al cabo de un año, se traslada a Hamburgo, interrumpiendo definitivamente sus estudios universitarios. 


Se casa con Röhl y se convierte en madre de dos mellizas, Regine y Bettina. Será redactora jefa de konkret entre 1962 y 1964. Comienza a participar en coloquios radiofónicos y televisivos, integrándose en los círculos de la burguesía intelectual y progresista de Hamburgo. La situación le produce un agudo malestar interno, pues aprecia la contradicción entre sus convicciones comunistas y su vida acomodada. Su matrimonio no marcha bien. Röhl es un cínico que introduce publicidad semipornográfica en konkret para mejorar la situación financiera de la publicación. En 1967, Ulrike decide separarse y establecerse con sus dos hijas en Berlín. Pese a todo, continuará enviando colaboraciones a konkret durante un tiempo. Sus artículos denuncian las insuficiencias de la escuela pública, la escasa calidad de las viviendas obreras, la situación de hacinamiento y maltrato de los centros de menores y las cárceles. Afiliada al KPD, abandona el partido cuando es legalizado con unas nuevas siglas DKP. Cada vez más radicalizada, participa en las protestas violentas contra el monopolio informativo ejercido por el grupo Springer, editor de Bild y Die Welt. Escribir le parece insuficiente. Considera que ha llegado la hora de pasar a la acción. Poco a poco, se desprende de los lazos familiares, sociales y profesionales, asumiendo un cierto fatalismo inherente al compromiso revolucionario, donde todo pasa a segundo término -incluida la propia vida- para conseguir una transformación radical de la situación política.

DE LA PROTESTA A LA RESISTENCIA


Entre 1968 y 1970, Ulrike Meinhof establece los primeros contactos con los futuros miembros de la Fracción del Ejército Rojo. Se ha intentado explicar su acercamiento a la lucha armada como una consecuencia de su fracaso matrimonial o incluso como una reacción patológica derivada de una intervención quirúrgica. No hay ningún dato que corrobore unas hipótesis concebidas para desacreditar y escarnecer su figura. Ulrike Meinhof entiende que la socialdemocracia ha pactado con el capitalismo y que no hay alternativas de cambio, sin el recurso de la violencia revolucionaria. En una conversación que mantuvieron en 1979 Jorid Guiu y Antoni Munné con Manuel Sacristán para El Viejo Topo, el filósofo marxista español afirmó: “Lo que me llamó la atención de Ulrike es que iba en serio. No era una intelectual, sino una científica que pretendía alcanzar un conocimiento objetivo de las cosas”. Sacristán apunta que sus tesis no eran “dogmas ciegos”, aunque se muestra escéptico con la idea de crear un foco revolucionario en el centro de Europa en la década de los 70. Sacristán opina que fue una locura, pero eso no significa que Ulrike obrara como una loca, sino como una idealista incapaz de amoldarse a una realidad que le resultaba inaceptable. Tal vez actuó con falta de sentido común, pero no sin una clara motivación política que se oponía a los intereses de la clase dominante.


Conviene recordar que Ulrike Meinhof escoge la vía de la lucha armada después del atentado contra su íntimo amigo Rudi Dutschke, carismático líder estudiantil que ejercía una enorme influencia como agitador de la izquierda extraparlamentaria. Rudi sobrevivió –aunque con graves secuelas- a los disparos de un ultraderechista, que le abordó en la calle con un revólver y le hirió tres veces en la cabeza. “¿Es de extrañar que le disparen precisamente a él? Al más querido de mis amigos políticos”, se preguntó públicamente Ulrike, poco después de conocer la noticia. Rudi Dutschke y Ulrike Meinhof no eran dos locos, sino dos izquierdistas comprometidos con el pacifismo, los derechos de los trabajadores, la liberación de las mujeres y el fin de la presencia de antiguos nazis en la cúpula del poder político. El Tercer Reich no había durado mil años, pero persistía su hedor. Kurt Georg Kiesinger, canciller entre 1966 y 1969, fue abofeteado en público por la activista Beate Klarsfeld para denunciar su pasado como afiliado al partido nazi y alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores bajo las órdenes de Joachim von Ribbentrop, condenado a muerte en los juicios de Núremberg por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. No era un caso excepcional y los estudiantes no se cansaban de protestar por su intervención en la vida pública. En algunos pueblos aún era frecuente que los vecinos se saludaran, intercambiando un cordial "Heil Hitler".



En 1967, el Sah de Persia, Reza Pahlevi, un déspota acusado de violar los derechos humanos y de mantener a su pueblo en la miseria, visita la República Federal para refrendar una vez más su fidelidad a los países occidentales que le respaldan, especialmente Estados Unidos. Los estudiantes organizan varios actos de protesta. El Senado alemán advierte que enviará a la policía con instrucciones de actuar con la máxima dureza y los periódicos del grupo Springer aplauden la amenaza, exigiendo medidas represivas que acaben de una vez por todas con los disturbios estudiantiles. Las amenazas no causan efecto. El 2 de junio de 1967 se reúne un grupo de estudiantes a la puerta de la Ópera de Berlín para abuchear al Sah, que acude a presenciar una representación de La Flauta Mágica. La policía consiente que los escoltas del Sah golpeen a los estudiantes con porras y palos. Un agente de policía mata a sangre fría a Benno Ohnesorg, estudiante de lenguas románicas, casado e inminente padre de una hija que no llegará a conocer. Era la primera vez que acudía a una manifestación. Günter Grass afirma: "Es el primer asesinato político en la historia de la República Federal". El policía que cometió el crimen (Karl Heinz Kurras) fue juzgado y absuelto. Décadas más tarde, circuló el rumor –nunca corroborado- de que era un agente de la Stasi infiltrado para realizar actos de sabotaje y desestabilización. El asesinato de Benno Ohnesorg inspira la creación del Movimiento 2 de junio, un grupo de guerrilla urbana que escoge como modelo de referencia a los Tupamaros uruguayos y que acabaría uniéndose a la Fracción del Ejército Rojo, pese a sus planteamientos anarquistas que chocaban con el marxismo de Ulrike Meinhof y sus compañeros. Su acción más conocida se produjo el 27 de febrero de 1975, cuando secuestraron a Peter Lorenz, candidato a la alcaldía de Berlín por la CDU, para exigir la liberación de varios militantes de la Fracción del Ejército Rojo. El gobierno alemán aceptó el canje y Peter Lorenz fue liberado.


El periodista y escritor iraní Bahman Nirumand conoció en esa época a Ulrike Meinhof. Nirumand había adquirido notoriedad entre el movimiento estudiantil internacionalista después de escribir Persia, el modelo de un país en desarrollo o la dictadura del Mundo Libre (1967). Invitado a impartir conferencias en la República Federal, se entrevistó con Rudi y Ulrike en Berlín. Los tres coincidieron en la necesidad de una lucha global contra el imperialismo norteamericano, que implicara una solidaridad activa con los países del Tercer Mundo. Había que propagar la consigna del Che, multiplicando los focos de rebelión (“¡Dos, tres, muchos Vietnam”). Nirumand mantuvo una última conversación con Ulrike poco antes de que pasara a la clandestinidad: “Nos conocíamos hacía mucho tiempo y eso nos permitía hablar sin tapujos. A diferencia de muchos izquierdistas que se habían unido al movimiento a través de posiciones teóricas y del estudio de las obras de Marx, Lenin, Stalin o Mao Tse Tung, y de los que simplemente se habían sumado a la moda, las actividades políticas de Ulrike estaban basadas en un carácter profundamente humano: en sus palabras podían leerse claramente su implicación moral y su justificada indignación”.


Ulrike se presentó una mañana en casa de Nirumand. En ese momento, el escritor iraní se encontraba atareado, pintando de rojo el marco de las ventanas de la cocina. Ulrike le recriminó su aparente indiferencia. “¿Cómo puedes pintar tus ventanas cuando hay tanta miseria en el mundo? Ayer murieron miles de vietnamitas, víctimas de las bombas estadounidenses, millones de personas mueren de hambre en tu país y en otros lugares, decenas de miles están siendo torturados en prisiones. ¿Cómo puedes aceptar esos crímenes con tanta despreocupación?” Nirumand se quedó muy sorprendido. Conocía el compromiso de Ulrike con los pueblos estragados por la guerra y las desigualdades, pero nunca la había visto tan agitada. No dejaba de caminar por la cocina, gesticulando. “He decidido poner fin de una vez a esta hipócrita vida burguesa y aceptar las consecuencias de incorporarme a la lucha armada. El izquierdismo de salón sólo sirve para incrementar las posibilidades de supervivencia del capitalismo. Tenemos que desenmascarar al Estado, obligarle a mostrar su verdadero rostro. Sólo así será posible preparar aquí la revolución, despertar a la gente de su letargo. Tenemos que plantear y responder aquí y ahora a la cuestión de la contraviolencia revolucionaria”. Nirumand le manifestó su escepticismo: “No creerás en serio que un puñado de personas armadas puede hacerle siquiera un arañazo al aparato del poder de Alemania. Si lo que te preocupa es concienciar y movilizar a la gente contra la represión del Estado, puedes hacerlo mucho mejor con la pluma que con la metralleta. Eres una gran periodista. Tus artículos los leen cada semana miles de lectores e influyen en la opinión pública”.


Ulrike rebatió sus argumentos: “Estás equivocado. ¿Por qué crees que la guerrilla urbana será menos efectiva en la lucha contra el Estado que mis artículos? Mis artículos sólo los leen normalmente los que están de acuerdo con ellos. La derecha, en cambio, los utiliza como hoja de parra de la democracia. No sabes cómo temblarían los poderosos si lleváramos la violencia a la puerta de su casa. Si vieran amenazados sus privilegios y sus vidas, negociarían para no perderlo todo. Las acciones armadas revelarían al mundo la cobardía y la hipocresía de las oligarquías. Las acciones armadas mostrarían al mundo el verdadero rostro del enemigo. Desenmascararíamos al Estado y mostraríamos su debilidad. Demostraríamos que es posible luchar contra él con sus métodos y derrotarle en su propio terreno. El miedo de la gente se transformaría en insurrección, cuando descubrieran que es posible vencer”. Nirumand discutió con Ulrike durante horas para intentar que cambiara de opinión y no empezara un camino sin marcha atrás. “No hubo forma de disuadirla. No volví a verla nunca más”.

LAS COLUMNAS EN KONKRET


Se ha dicho que Ulrike Meinhof se unió a la Fracción del Ejército Rojo casi por accidente, cuando el 14 de mayo de 1970 se implicó en la fuga de Andreas Baader de forma espontánea, obedeciendo a un arrebato. Se trata de una versión caricaturesca de la verdad, que pretende describir a Ulrike como una mujer inestable e inmadura, incapaz de controlar sus emociones. Su progresiva radicalización puede apreciarse leyendo sus columnas en konkret, donde el pacifismo antinuclear de los inicios se transforma en una apología de la violencia revolucionaria. Cuando en 1960, el Ministro del Interior, el democristiano Gehrard Schröeder, presentó su proyecto de leyes de emergencia, Ulrike advierte que el Estado alemán “prepara un estado de excepción permanente, según el modelo de la España franquista”. Ulrike ironiza sobre el tránsito del nacionalsocialismo a la democracia: “Soldados contra obreros, intervención militar para la defensa del orden interior, el ejército contra la población civil: ¿es eso nuevo en Alemania? No. Lo único nuevo es que esta vez estos métodos de relación entre el poder del estado y el pueblo se llaman democracia” (“¿Emergencia? ¡Emergencia!”). En 1966, denuncia las condiciones de vida de los inmigrantes extranjeros: “campos de barracas, acuartelamiento en grandes bloques (silos humanos), cuatro, seis u ocho hombres embutidos en una sola habitación, instalaciones sanitarias primitivas, sin lavanderías o con servicios miserables, casi sin viviendas para matrimonios ni familias”. La explotación laboral de los inmigrantes no ha mejorado la situación del trabajador alemán. Jornadas extenuantes, salarios raquíticos, accidentes laborales: “¿No mejorarían las cosas si la industria alemana robusteciera su reserva de fuerza de trabajo mediante aumento de salarios y disminución del tiempo de trabajo, o sea, cuidando la fuerza de trabajo, en vez de desgastarla por exceso de carga?” (“La lucha salarial”). En 1967, Ulrike protesta contra los límites impuestos por la ley para ejercer el derecho de reunión y manifestación: “No hace falta abolir la voluntad de reunión cuando las leyes existentes al respecto se manejan de tal modo que sólo se autorizan manifestaciones en el extrarradio, anunciadas mucho tiempo antes y con un control cuidadoso, y cuando, además, existe una policía siempre dispuesta a apalear”.


En 1967, Hubert Humprhey, vicepresidente de los Estados Unidos, visita Berlín y los estudiantes le arrojan bolsas de plástico llenas de natillas. Es su forma de responder a los bombardeos con napalm sobre la población civil vietnamita. El gobierno y la prensa conservadora del grupo Springer acusan a los estudiantes de conducta criminal. Ulrike responde: “Parece ser que lo criminal no es lanzar bombas de napalm contra mujeres, niños y viejos, sino protestar contra esas bombas. Lo criminal no es la destrucción de cosechas vitales, destrucción que significa para millones de personas el hambre y la muerte; lo criminal es protestar contra eso. Lo criminal no son el terror y la tortura practicados por las fuerzas especiales, sino protestar contra eso. […] Se considera que no es elegante bombardear a los políticos con natillas y requesón, pero que es adecuado y necesario recibir solemnemente a políticos que mandan borrar aldeas del mapa y bombardear grandes ciudades. No es elegante discutir en las naciones y en las esquinas sobre la opresión del pueblo vietnamita, pero sí que lo es colonizar un pueblo entero en nombre del anticomunismo”. (“Napalm y pudding”). En su artículo “Vietnam y los alemanes”, Ulrike comienza a interrogarse sobre la utilidad de las manifestaciones y se plantea acciones más eficaces: “La muerte de mujeres y niños, la destrucción de hospitales y escuelas, la destrucción de cosechas y de industrias vitales –‘hasta que nos pidan misericordia con lágrimas en los ojos’, ‘hasta que el negocio esté concluido’, según las palabras del general norteamericano William Westmoreland- obliga a preguntarse por la eficacia de las manifestaciones autorizadas por un gobierno que envía helicópteros a Vietnam y que, naturalmente, no permitirá que las manifestaciones perturben su política exterior, ni menos aún que la alteren”. Ulrike relata que se han arrojado octavillas en los cuarteles norteamericanos en Berlín, pidiendo la deserción a los soldados. Es una iniciativa ilegal en la República Federal, pero cuando se trata de salvar a mujeres y niños, cosechas e industrias, la meta debe ser “la voluntad de eficacia. Hay que reflexionar sobre ello”.



Las protestas son absurdas si se limitan a ejercer una función testimonial. La guerra continúa masacrando a la población civil y la policía no deja de aporrear a los estudiantes: “Los estudiantes han aprendido que la porra de la policía es la revelación de un poder intrínseco al sistema en el que viven, no simple defecto, sino columna vertebral del sistema”. Para acabar con el sistema, hay que realizar una labor pedagógica, un trabajo de ilustración sobre las relaciones de poder y de propiedad, sobre el sentido de la violencia institucional y sobre la posibilidad de una respuesta contundente, que será calificada de terrorismo por el gobierno, pero que constituye un acto de legítima resistencia. En 1968, Ulrike avanza un poco más en su determinación de escoger el camino de la lucha armada. En su artículo “Contraviolencia”, apunta que el sentido último de la dictadura nazi fue “liquidar para décadas la posibilidad del fascismo en Alemania”. Durante la posguerra, el gobierno y la prensa conservadora han continuado la labor, promoviendo “la identificación de la opresión con la protesta contra la opresión”. Ahora se trata de enfrentarse al poder y romper su discurso: “Los estudiantes han comprendido que las formas solemnes y el orden docente no dejan sitio para los contenidos críticos y las discusiones democráticas, si antes no se quiebran dolorosamente”. En 1968, Ulrike escribe el artículo “De la protesta a la resistencia”, después del atentado contra su amigo Rudi Dutschke, que provocó violentos enfrentamientos entre la policía y los estudiantes. “El 2 de junio sólo volaron por los aires tomates y huevos; esta vez han volado piedras. En febrero todo se redujo a proyectar una película alegre y divertida sobre la fabricación de cócteles Molotov; ahora ha habido llamas. Se ha cruzado la barrera entre la violencia y la resistencia”. Ulrike denuncia la hipocresía de los políticos que hablan de no violencia, pero envían a la policía a aporrear a los disidentes. No quieren que los estudiantes desafíen a las fuerzas del orden con sus gritos y sus piedras, pues su intención es mantener a la sociedad en un estado de minoría de edad e impotencia. “Se acabó la broma”, anuncia Ulrike. “Se ha hecho resistencia, pero no se han ocupado posiciones de fuerza”. Hay que adoptar una estrategia más ambiciosa, con un potencial transformador. Si la violencia no está orientada hacia una finalidad política, se convierte en “violencia sin sentido, desbordada, terrorista, apolítica, impotente”. Ulrike escribe la famosa consigna que anticipa su activismo revolucionario. “Si digo que tal o cual cosa no me gusta, estoy protestando. Si me preocupo además porque eso que no me gusta no vuelva a ocurrir, estoy resistiendo. Protesto cuando digo que no sigo colaborando. Resisto cuando me ocupo de que los demás tampoco colaboren”.


Los disturbios estudiantiles alarman al gobierno, que amenaza con recurrir al estado de emergencia. Ulrike responde que “la legislación de emergencia es un ataque generalizado del poder político y financiero contra todos los que no se benefician del sistema”. El estado de emergencia es la esencia de un capitalismo que se esconde detrás de fórmulas legales aprobadas por decreto, aplicando la represión más feroz cuando la disidencia adquiere posibilidades de alterar el orden establecido. La noche del 2 de abril de 1968, Gudrun Ensslin, Andreas Baader, Thorwald Proll y Horst Söhnlein fueron arrestados bajo la acusación de provocar un incendio en unos grandes almacenes de Frankfurt. Ulrike Meinhof comentó el suceso una vez más en konkret: “La ley no protege a los seres humanos, sino la propiedad. ¿Sirve de algo quemar unos grandes almacenes? Los almacenes destruidos por los incendios son saqueados. No suelen acudir los burgueses, sino los que no pueden realizar compras porque son pobres y no tienen trabajo. El saqueador aprende que un sistema que le priva de lo necesario para vivir es un sistema podrido e inmoral. […] Fritz Teufel ha dicho en la conferencia de delegados del SDS: ‘Siempre es mejor quemar unos grandes almacenes que tener unos grandes almacenes’. Realmente, Fritz Teufel es a veces capaz de formulaciones muy buenas”.


Ulrike entrevista en la cárcel a Gudrun Ensslin y el encuentro sólo acentúa su convicción de que la actividad periodística es una filigrana sin consecuencias, si no está acompañada de acciones concretas, capaces de provocar reacciones emocionales, semejantes a las que expresan los padres de Gudrun, después del juicio celebrado contra su hija. Helmut Ensslin, pastor evangélico, declaró a la prensa que Gudrun pertenecía a una generación con la necesidad de romper con la anterior para demostrar su repugnancia hacia la política exterminadora de la dictadura nazi. Incendiar unos grandes almacenes puede parecer un gesto trivial e injustificable, pero la motivación es profunda: advertir que no se tolerarán la aparición de nuevas formas de intransigencia o totalitarismo y denunciar un consumismo embrutecedor y alienante. La madre de Gudrun añadió que la acción de su hija había “representado algo liberador, incluso para la familia. De pronto, yo misma me siento liberada de un miedo y de un ahogo que antes dominaban mi vida. Lo que ha hecho mi hija me ha rescatado de mis propios miedos”. En su entrevista con Ulrike, Gudrun afirmó: “No nos cruzaremos de brazos mientras el fascismo se extiende por el mundo, como sucedió con Hitler. Esta vez ofreceremos resistencia. Tenemos una responsabilidad histórica”. Gudrun Ensslin había adquirido cierta notoriedad en la universidad, cuando hizo un juicio lapidario de la generación anterior: "Es la generación de Auschwitz. No se puede discutir con ellos". En aquella época, un tercio de la población aún simpatizaba con el nazismo, sin esconder sus prejuicios antisemitas. Se ha dicho que Gudrun comenzó su activismo político arrastrada por Andreas Baader, cuando sucedió exactamente al revés. Günter Grass, que la conoció personalmente, intentó describirla, afirmando que "era una idealista sin concesiones. Tenía sed de Absoluto".


En 1969, Ulrike participa en el guión y la producción de Bambule, una película documental que denuncia los abusos y malos tratos cometidos en los centros de menores con niñas y adolescentes huérfanas. Bambule es una palabra de origen africano que significa “danza” o “motín”. Ulrike aprovecha la ocasión para incitar a las mujeres a implicarse en la lucha por la igualdad de género. La revuelta femenina sólo es un aspecto de la lucha de clases, que refleja las tensiones entre el poder masculino y la discriminación de las mujeres o, lo que es lo mismo, entre una clase dominante y otra oprimida por factores económicos y culturales. Las ventajas de los hombres en el mercado laboral, con sueldos más altos y el monopolio de los cargos de responsabilidad, sólo es un ejemplo más de un reparto desigual del poder, que consolida la hegemonía de unos grupos sobre otros, de acuerdo con principios no equitativos. Bambule no se estrenó en la televisión alemana hasta finales de los 90. La cinta se archivó cuando se desataron las sospechas sobre la participación de Ulrike en la fuga de Andreas Baader.

LA GUERRILLA URBANA: LA FRACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO


Ulrike y Gudrun concibieron un plan para liberar a Andreas Baader. Ulrike afirmaría años después desde la cárcel que la liberación de prisioneros políticos era un componente esencial de la lucha armada y que, además, pretendían dejar muy claro con desafiaban al Estado y no reconocían su autoridad ni sus leyes. Con el pretexto de realizar un estudio sobre la delincuencia juvenil, Ulrike logró que Andreas obtuviera un permiso judicial para reunirse con ella durante unas horas en el Instituto Alemán de Estudios Sociológicos. Se concedió el permiso y Andreas acudió a la cita, escoltado por dos policías. El plan tuvo éxito, pero Georg Linke, un bibliotecario de 64 años, recibió un disparo, que le causó graves daños hepáticos, y los policías resultaron malheridos. Es ridículo afirmar que Ulrike se unió al comando de forma impulsiva y sin calcular las consecuencias. Todo había sido cuidadosamente planificado y Ulrike ya había resuelto empezar la vía de la lucha armada. De inmediato, se ordenó la busca y captura de Ulrike y sus compañeros y se ofreció una recompensa de 10.000 Deutsche Mark. En los próximos dos años, Ulrike abandonó la República Federal y recibió instrucción militar en un campamento de Al Fatah en Jordania, con Andreas Baader, Gudrun Ensslin y otros compañeros. La convivencia entre los fedayines palestinos y los activistas de la Fracción del Ejército Rojo resultó altamente conflictiva por culpa de las diferencias culturales. Además, los alemanes se cuestionaron la utilidad de un entrenamiento concebido para escenarios de guerra convencionales y no para la lucha de una guerrilla urbana. Al parecer, Ulrike no se caracterizó por sus cualidades de combatiente y estuvo a punto de perder la vida mientras manipulaba una granada antitanque. Andreas Baader observó que carecía de aptitudes para manejar armas y explosivos. Gudrun Ensslin se mostró mucho más eficaz.


De regreso a la República Federal en junio de 1970, el grupo considera que ya está preparado para actuar. No está claro si escoge el nombre de Fracción del Ejército Rojo inspirándose en el Ejército Rojo Japonés (otra guerrilla urbana) o si pretende emular al Ejército Rojo de la Unión Soviética. De hecho, su símbolo es una estrella roja sobre la que se ha añadido una ametralladora Heckler & Koch MP5. Se especula que se elige el término de Fracción para señalar que se trata de una sección de una fuerza internacional de orientación marxista, cuyo fin es la liquidación del capitalismo. Se atribuye a Ulrike Meinhof el comunicado inicial de la Fracción del Ejército Rojo, que se envía a los medios de comunicación en abril de 1971. El texto empieza con una cita de Mao Tse Tung: “El imperialismo y todos los reaccionarios, vistos en su esencia, a largo plazo, desde un punto de vista estratégico, deben contemplarse como lo que son: tigres de papel. Sobre este punto de vista deberíamos construir nuestra estrategia”. El comunicado justifica la necesidad de un internacionalismo revolucionario. El capitalismo debe ser combatido en todos los países que sufren su opresión directa o indirectamente. Hay que abrir nuevos frentes, internacionalizar la lucha, no dejarse intimidar, no subestimar el potencial de una minoría con una clara conciencia revolucionaria. Hay que combatir el dogmatismo y el aventurerismo. El concepto de guerrilla urbana procede de América Latina, donde las fuerzas revolucionarias son relativamente débiles, pero han conseguido importantes victorias. 


La guerrilla urbana es una necesidad en la República Federal de Alemania. Es la respuesta inevitable a las leyes de emergencia y a la violencia policial. La guerrilla urbana se basa en el internacionalismo y se constituye como la vanguardia armada de los trabajadores. Es una expresión de la lucha de clases y pretende neutralizar el intento de los gobiernos occidentales de volver irrelevante el comunismo en el juego político, abocándolo a la clandestinidad o a la oposición extraparlamentaria. “La guerrilla urbana tiene como fin tocar el aparato del Estado en puntos muy precisos, ponerlo fuera de servicio, destruir el mito de su omnipresencia y de su invulnerabilidad. La guerrilla urbana es la lucha antiimperialista ofensiva. O somos parte del problema o de la solución, pero entremedio no hay nada”. La guerrilla urbana excluye el trabajo con las bases, pues la infiltración de los servicios de seguridad impide hablar con libertad en reuniones, asambleas y comités. “No se puede combinar el activismo político legal con el activismo político ilegal”. Ser parte de la guerrilla urbana implica no dejarse afectar por los ataques de la prensa, que hostigará y condenará todas las acciones revolucionarias. No hay marcha atrás para el que se incorpora a la lucha armada. El comunicado cita de nuevo a Mao. “Sólo el que no tiene miedo de ser ejecutado –escribe el líder chino- puede atreverse a tirar al rey de su caballo”. La guerrilla urbana no se limita a hablar. Su esencia revolucionaria es actuar, oponer la resistencia más dura al capital financiero y aceptar el sacrificio personal. Debe haber un deseo, incluso un phatos, que refleje la consigna de Blanqui: “El deber de todo revolucionario es luchar, llevar a cabo la lucha, luchar hasta la muerte”. Sin esta motivación, jamás habrían triunfado las revoluciones de la Unión Soviética, China o Cuba. Ese pathos está presente en los combatientes argelinos, palestinos, vietnamitas y es la semilla de la victoria.

LOS AÑOS DE CLANDESTINIDAD


Ulrike Meinhof participa en varios atracos de bancos e intercambia disparos con la policía. Se acostumbra a vivir en la clandestinidad, con documentos falsos, coches robados y la compañía permanente de un arma. No ejerce el liderazgo político ni militar, que recae sobre Gudrun Ensslin, con una mentalidad mejor adaptada a la lucha revolucionaria y con una notable fortaleza psicológica. El 29 de septiembre comienza la escala de violencia. Tres comandos armados asaltan simultáneamente en Berlín tres bancos, consiguiendo reunir algo más de 200.000 marcos. El 8 de octubre se producen las primeras detenciones, que incluyen a Horst Mahler e Ingrid Schubert (la gran olvidada de la RAF, asesinada por el gobierno alemán en la prisión de Munich-Stadelheim el 12 de noviembre de 1977, fingiendo un inverosímil suicidio).


La policía incauta armas, explosivos, documentos falsos y matrículas de coche. El 15 de noviembre de 1970, Ulrike participa en el asalto a la Jefatura Civil de Laggöns, cerca de Frankfurt, sustrayendo documentos de identidad, sellos oficiales y pasaportes. El 15 de enero de 1971 dos comandos asaltan simultáneamente dos bancos en Kassel, logrando un botín de 114.000 marcos. El 15 de julio de 1971 la policía intercepta un Mercedes Benz blanco, ocupado por Werner Hoppe y Petra Schelm, militantes de la RAF. Se produce un tiroteo y Petra Schelm muere de un disparo en la cabeza. Algunas versiones apuntan que se ha tratado de una ejecución a sangre fría. Es la primera baja de la RAF.


En noviembre de 1971, Renate Riemeck, madre adoptiva de Ulrike, se dirige públicamente a su hija, pidiéndole que abandone la lucha armada. “Eres demasiado inteligente para confundir las protestas contra el autoritarismo con un guerra revolucionaria. La República Federal no es América Latina. La opinión pública reprueba vuestras acciones y no aprecia ninguna intención política o moral”. Tres semanas más tarde, la policía encontró en uno de los pisos utilizados por los activistas la carta de respuesta que Ulrike nunca llegó a enviar: “Me pides que renuncie a mi espíritu crítico y a mi libertad. No puedo hacerlo. Mi conciencia revolucionaria es lo más valioso de mi ser”. La prensa afirma que Ulrike ha muerto, pero en realidad se encuentra en Italia y en 1972 regresa a Hamburgo para iniciar una nueva campaña de atentados. El 11 de mayo estalla una bomba en el cuartel militar de Estados Unidos en Frankfurt, el más grande de la República Federal. Hay un muerto y trece heridos. Lo reivindica el “Comando Petra Schelm”. Al día siguiente, estallan dos bombas en las comisarías de Múnich y Augsburg. Cinco policías resultan heridos. 


El 15 de mayo una bomba colocada un coche causa heridas muy graves a la mujer de un juez implicado en los procesos abiertos contra activistas de la RAF. El comando que reivindica el atentado señala que su objetivo era el juez y no su esposa. El 19 de mayo una bomba destroza las oficinas de Bild, el diario sensacionalista del grupo Springer. El “Comando 2 de junio” realiza varias llamadas, advirtiendo del peligro, pero el edificio no es desalojado. 17 personas resultan heridas. El 24 de mayo una bomba explota en la base militar norteamericana de Heidelberg, la más grande de Europa. Es una acción de especial importancia, pues se trata del lugar de partida de los bombarderos norteamericanos que atacan con napalm a los civiles vietnamitas, obligándoles a huir de sus aldeas con el cuerpo en llamas.


El 14 de junio de 1972, el profesor Fritz Rodewald delata a Ulrike Meinhof, que se halla oculta en su piso. Hasta entonces, Rodewald había escondido a los desertores de las Fuerzas Armadas norteamericanas y ocasionalmente a algún activista de la RAF, pero su punto de vista ha cambiado poco a poco, hasta estimar que la guerrilla urbana representa un camino equivocado. Algunas versiones afirman que Rodewald desconocía la identidad de la mujer refugiada en su apartamento. Sabía que pertenecía a la RAF, pero no que se tratara de Ulrike Meinhof. No es cierto, pues les unía una vieja amistad, pero se oculta para no revelar que la policía le garantiza la impunidad a cambio de su colaboración y le entrega una cuantiosa recompensa. En ese mismo mes, son detenidos Andreas Baader, Gudrun Ensslin, Holger Meins y Jan-Carl Raspe. Al igual que el resto, Ulrike será acusada de cuatro asesinatos consumados, 54 en grado de tentativa y de la creación de un grupo armado.

LA TORTURA BLANCA (EL RÉGIMEN DE AISLAMIENTO)


Ulrike permaneció encarcelada en régimen de aislamiento desde el 16 de junio de 1972 hasta el 9 de febrero de 1973. Aislada del resto de los reclusos, sólo se le permite la visita de un familiar cada dos semanas. No más de treinta minutos bajo supervisión de los funcionarios de prisiones. Ulrike se deteriora rápidamente, pero conserva la lucidez suficiente para relatarnos su sufrimiento en un texto que tituló “Carta de una presa en la galería de la muerte”: “El aislamiento te hace sentir que te va a explotar la cabeza. Sientes que te va estallar como un globo. Sientes que el cerebro se comprime hasta adquirir el tamaño de un fruto seco. Sientes que tu mente se desintegra, sientes que van destruyendo tu capacidad de establecer asociaciones. Sientes que la celda se mueve. Sientes que se detiene de repente en una extraña inmovilidad para continuar su danza poco después. No sabes si tiemblas de fiebre o de frío. Cuesta mucho trabajo hablar con un volumen normal de voz. Cada vez que hablo, tengo la sensación de estar vociferando y, al mismo tiempo, creo que voy a quedarme muda. Noto que se me desarticula el lenguaje, la sintaxis, la fonética. No entiendo mis propias palabras. Parecen sonidos ajenos, de otra persona, de un moribundo que agoniza entre graznidos. Empiezo a escribir y cuando me encuentro a mitad de oración ya no recuerdo el inicio. Tengo la sensación de estar ardiendo por dentro, chamuscándome. Pienso que mis órganos se retuercen como si se quemaran en agua hirviendo. Experimento una feroz agresividad, que busca inútilmente una válvula para desahogar su rabia, pero no hay válvula alguna. Las visitas no dejan huella. La soledad regresa en seguida y no eres capaz de saber si el último contacto se produjo hace unas horas o hace unos días. El tiempo y el espacio se encajonan el uno sobre el otro, hasta confundirse. A veces, tienes la sensación de hallarte en una sala llena de espejos deformantes. Ya no distingo la diferencia acústica entre el día y la noche, pues toda mi claridad procede de unos fluorescentes, que se apagan y se encienden sin ninguna pauta fija. Es imposible medir el tiempo. Lo más doloroso es tener una conciencia clara de que no hay ninguna posibilidad de sobrevivir. Eso es lo peor, lo más terrorífico”.


Heinrich Böll manifestó públicamente su indignación por las condiciones de encarcelamiento de Ulrike Meinhof. Habló de “tortura blanca” y pidió el cese de la incomunicación. El gobierno le ignoró y la prensa, sin distinción de orientaciones políticas, lanzó una campaña de desprestigio contra el escritor galardonado con el Premio Nobel ese mismo año. Algunos periodistas del grupo Springer llegaron a afirmar que sus palabras eran tan dañinas como los atentados de la RAF.



 Re: Ulrike Meinhof y la Fraccion del Ejercio Rojo
 por Marzas el Mar Ago 30, 2011 12:51 pm
SEPTIEMBRE NEGRO


El 5 de septiembre de 1972 la organización palestina Septiembre Negro secuestra a once atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich. Exige la liberación de 234 presos políticos palestinos en cárceles israelíes y de los principales líderes de la Fracción del Ejército Rojo, incluida Ulrike Meinhof. Israel se niega a negociar y la policía alemana tiende una trampa al comando, que desemboca en una masacre: mueren los once atletas israelíes, cinco fedayines palestinos y un oficial de la policía alemana. Ulrike Meinhof escribe un breve ensayo sobre los acontecimientos: “La acción de Septiembre Negro en Múnich. Hacia la estrategia de la lucha antiimperialista”, donde expresa una vez más su convicción sobre la necesidad de una lucha armada internacionalizada, con suficiente fuerza y audacia para destruir el mito de la invulnerabilidad del Estado. 


En diciembre de 1972, Ulrike fue citada para declarar en el juicio contra Horst Mahler. Durante la vista, se le hicieron varias preguntas sobre sus manifestaciones de apoyo al comando palestino que había secuestrado a los atletas israelíes. Ulrike se solidarizó con la causa palestina y recordó que el antisemitismo había sido uno de los ejes del Tercer Reich. “Se desvió el odio que experimentaba la clase trabajadora hacia el capitalismo después de la crisis del 29, responsabilizando a los judíos de todas las calamidades. Se destruyeron seis millones de vidas para ocultar las miserias del poder financiero, pero el pueblo palestino no tiene por qué pagar nuestros pecados. Lucha por sus derechos y el Estado de Israel se ha convertido en el principal baluarte del imperialismo norteamericano en Oriente Medio”. Ulrike regresa al régimen de aislamiento y es acusada de responsabilidad moral en la masacre de Múnich.


El 1 de febrero de 1973, el psicólogo de la cárcel redacta un informe, señalando que “la carga psíquica impuesta a Ulrike Meinhof sobrepasa las consecuencias inevitables del riguroso aislamiento. Si la detención en riguroso aislamiento, como demuestra la experiencia, sólo es soportable por un tiempo limitado, en el caso de Ulrike Meinhof se han excedido todas las limitaciones, pues está privada de toda percepción del entorno”. Ulrike participó en las cuatro huelgas de hambre que protagonizaron los presos políticos de la RAF para exigir una mejora en sus condiciones carcelarias. El 16 de diciembre de 1974 el Presidente Federal, Gustav Heinemann, escribe a Ulrike Meinhof, pidiéndole que cese su huelga de hambre, pero ella responde que “no acabará con la huelga mientras las reivindicaciones no sean satisfechas: reagrupamiento de los prisioneros de la RAF o integración en condiciones normales de detención”. El 9 de noviembre Holger Meins muere a consecuencia de 145 días de ayuno. Con una estatura de 1’86, el cadáver sólo pesa 39 kilos. Al igual que el resto de los activistas, ha recibido alimentación forzada, pero sólo se le han proporcionado 400 calorías en vez de las 1.200 necesarias para sobrevivir. 



En sus últimas horas, se le escatima hasta la asistencia de un médico. Su familia denuncia el caso y 10.000 personas se manifiestan en Berlín, acusando al gobierno de cometer un nuevo crimen de Estado. Todos los miembros de la RAF deciden poner fin a la huelga de hambre para evitar nuevas muertes. 


EL JUICIO DE STUTTGART-STAMMHEIM


En 1975, Ulrike Meinhof es trasladada a la prisión de alta seguridad de Sttugart-Stammheim, con Gudrun Ensslin, Andreas Baader y Jan-Carl Raspe. El 21 de mayo comienza el juicio contra los cinco principales activistas de la RAF, despertando una enorme expectación mediática. Se convocan a más de 1.000 testigos y peritos y el expediente supera las 100.000 páginas. El Bundestag modifica aspectos del Código Penal para excluir a los abogados de confianza de los detenidos. De hecho, los letrados Klaus Croissant y Christian Strobele son arrestados y acusados de complicidad con la RAF. Se construye un pequeño edificio para el juicio y se asignan abogados de oficio, que los acusados rechazan. Ulrike explica ante el juez su concepto de terrorismo: “El terrorismo es la destrucción de los servicios públicos, tales como diques, acueductos, hospitales, centrales eléctricas. Estados Unidos ha escogido sistemáticamente estos blancos en su guerra imperialista contra Vietnam del Norte, causando un enorme sufrimiento en la población civil. Las acciones de la guerrilla urbana nunca son contra las personas. La guerrilla urbana lucha contra el terrorismo de Estado. Su objetivo es llevar la violencia hasta su puerta, demostrando su vulnerabilidad. No atentamos contra civiles inocentes”. 


Una segunda generación de activistas, mucho más radicales, continúa mientras tanto la lucha armada. El “Comando Holger Meins” asalta la embajada de Alemania en Estocolmo y exige la liberación de los activistas de la RAF. No se aceptan sus condiciones y se opta por una solución policial, que provoca cuatro muertos (dos activistas y dos agregados de la Embajada). El 23 de septiembre de 1975, tres peritos médicos informan que los acusados no pueden seguir normalmente el proceso, pues han perdido peso, sufren trastornos del habla y la visión y no son capaces de mantener la concentración. El 28 de octubre Ulrike Meinhof manifiesta que el aislamiento sólo ofrece dos alternativas: el silencio hasta la muerte o la confesión, pero confesar implica cometer traición. El aislamiento es un método particularmente cruel de extraer confesiones y dividir a la guerrilla urbana. Algunos periodistas afirman que las declaraciones de Ulrike Meinhof expresan un tibio alejamiento de la RAF. Se rumorea que hay fuertes tensiones entre Ulrike y Gudrun. Gudrun manifiesta ante el tribunal su desacuerdo con el atentado cometido contra el grupo Springer, afirmando que contradice la línea política de la RAF, opuesta siempre a causar daños a la población civil. El proceso cobra un sesgo político más acusado. 


Los abogados de los imputados afirman que atentar contra bases norteamericanas no está menos justificado que lanzar un ataque contra un cuartel de la Wehrmacht durante el régimen nazi. Una letrada compara a los niños judíos del gueto de Varsovia con la niña vietnamita Kim Phuc, fotografiada mientras huye de los bombarderos norteamericanos, con la ropa calcinada y el cuerpo horriblemente quemado por el napalm. La sala del juicio se llena de rumores aprobatorios. El público no disimula su simpatía hacia los acusados. Los letrados de la defensa afirman que sus clientes no son criminales, sino los adversarios más radicales de la complicidad entre la República Federal y el gobierno de los Estados Unidos, que mantiene una guerra contra el pueblo vietnamita, donde se cometen a diario masacres de civiles. 



Gudrun Ensslin afirma que las confesiones de los activistas de la RAF son extraídas mediante la tortura. “La tortura establece un vínculo enfermizo entre la víctima y el agresor. Estás aislado, sin posibilidad de comunicarte con nadie, salvo con tu torturador, que combina la violencia con las palabras de aliento y una fingida comprensión. El dolor y el alivio de ese dolor proceden de la misma persona. Surgen horribles ambivalencias y el daño psicológico te deja indefenso, a merced del que maltrata tu cuerpo y tu mente para reconfortarte un poco después. No se puede conceder ningún valor procesal a unas confesiones obtenidas de forma tan perversa”. Las manifestaciones de apoyo a los procesados en Stuttgart-Stammheim reúnen a miles de personas en diferentes ciudades de la República Federal. Se calcula que uno de cada cuatro ciudadanos menores de 30 años simpatiza con la RAF.

LA MUERTE DE ULRIKE MEINHOF: UN CRIMEN DE ESTADO


Ulrike no volverá a la sala de juicio. El 9 de mayo aparece ahorcada en su celda. Las autoridades afirman que se ha suicidado con una toalla. Sin embargo, pocos dudan de que ha sido de un crimen de Estado. En 2002, su hija Bettina, descubre que el cerebro de su madre ha sido extraído durante la autopsia. Se encuentra en un hospital de Magdeburgo, donde ha sido objeto de investigaciones de dudoso valor científico. Es inevitable recordar los experimentos de los médicos nazis. El psiquiatra Bernhard Bogerts afirma que Ulrike escogió la vía de la lucha armada, después de una operación quirúrgica realizada en 1962 para extirparle un tumor cerebral. Supuestamente, la intervención afectó a su conducta. La comunidad científica se muestra escéptica. Bettina consigue recuperar el cerebro para enterrarlo en la tumba donde descansan los restos de su madre. Poco después, se descubre que los cerebros de Gudrun Ensslin, Andreas Baader y Jan-Carl Raspe también han sido extraídos, pero el gobierno afirma que desconoce su paradero. 


Treinta años después de la muerte de Ulrike, Peter O. Chotjewitz, abogado de Andreas Baader, escribió: “La RAF fue derrotada, pero no impera la paz. La conmoción desatada por el presunto suicidio de Ulrike Meinhof desató violentas manifestaciones en toda la República Federal. Nadie creyó la versión oficial. Algunos activistas ya habían sido asesinados a sangre fría en el momento de su detención, como Werner Sauber en un estacionamiento de Colonia. Se cree que la policía había recibido la orden de liquidar a los miembros de la RAF, sin ofrecerles la oportunidad de entregarse”. En 1978, una comisión internacional estudió el presunto suicidio de Ulrike y llegó a la conclusión de que había sido asesinada: “Todo indica que Ulrike ya estaba muerte cuando fue colgada. El hecho de que los servicios secretos tuviesen acceso a las celdas por un pasadizo secreto posibilita toda sospecha”. La comisión considera que el gobierno oculta la verdad, pues la primera autopsia se realiza con un absoluto secretismo antes del plazo de 24 horas establecido por la legislación alemana y sin autorizar la presencia de un médico de confianza. Una segunda autopsia realizada a petición de la familia reveló restos de semen en su ropa interior y lesiones y arañazos en los muslos, que sugerían la posibilidad de una violación. La hermana de Ulrike escribió un epitafio: “la libertad no es posible más que en el combate por la liberación”, pero las autoridades prohibieron que en la lápida apareciera la inscripción. Más de 4.000 personas acudieron al entierro en Berlín. En su tumba, nunca faltan flores ni piedras, que reflejan la síntesis de solidaridad y resistencia que encarnó al convertirse en una activista revolucionaria, aceptando la posibilidad de la muerte y la tortura como el inevitable precio que asume todo el que entrega su vida a denunciar y combatir las injusticias del capitalismo.


La última carta de Ulrike Meinhof, escrita el 19 de abril de 1976, no manifiesta ningún propósito de suicidio, sino el deseo de proseguir la lucha política. “Lo que nosotros queremos es la revolución. La relación con el ser significa lucha, movimiento, oposición a las humillaciones, las ofensas, las expropiaciones, el servilismo, la pobreza. En una sociedad controlada por el mercado capitalista, la única alternativa es la intervención revolucionaria. La actividad revolucionaria siempre será repudiada por los medios de comunicación, pero constituye el primer paso hacia la liberación. La socialdemocracia ha herido de muerte a la izquierda. La batalla está perdida si se plantea como un problema nacional. El capitalismo es una guerra de clases que sólo podrá ganarse mediante la unidad del proletariado a escala mundial”.



El 11 de mayo de 1976 Jan-Carl Raspe hizo una declaración ante el tribunal, acusando al Estado de haber asesinado a Ulrike Meinhof y asegurando que no había divisiones internas ni conflictos importantes entre los miembros de la RAF encarcelados en Stuttgart-Stammheim: “No hablaré mucho. Pensamos que Ulrike ha sido ejecutada. Ha sido una ejecución fríamente concebida, como la de Holger, como la de Siegfried Hausner. Si Ulrike hubiera decidido poner fin a su vida porque en consideraba que era su último recurso para afirmar su identidad revolucionaria y oponer resistencia a la lenta destrucción de su voluntad mediante la agonía del aislamiento, nos lo habría dicho, por lo menos a Andreas, teniendo en cuenta su relación. El asesinato de Ulrike se sitúa en la estrategia del Estado para exterminar física y moralmente a la RAF. Y tiene como objetivo desmoralizar a la guerrilla urbana, a todos los militantes de la izquierda extraparlamentaria para los que Ulrike constituía una referencia ideológica esencial. Quiero decir que conozco la relación entre Ulrike y Andreas desde hace siete años y siempre se ha caracterizado por su intensidad y ternura, sensibilidad y rigor. Y creo que es precisamente el carácter de esta relación el que ha permitido a Ulrike soportar los ocho meses en la sección de aislamiento. Ha sido una relación como la que se puede desarrollar entre hermanos y hermanas, orientados por un propósito revolucionario. Y Ulrike era libre, con esa libertad que sólo es posible en la comunidad surgida entre un grupo de personas comprometidas con la liberación de las sociedades oprimidas. (…) Pretender ahora que han existido tensiones o un enfriamiento de las relaciones entre Ulrike y Andreas o entre Ulrike o nosotros, sólo es una calumnia encuadrada en una estrategia de lucha psicológica”.


Andreas Baader y Gudrun Ensslin, que también temían por su vida, escribieron a sus abogados para advertirles sobre la existencia de una conspiración. Andreas advierte: “Ninguno de nosotros tiene la intención de suicidarse. Si somos –como comentan los guardias- “hallados muertos”, será porque nos han asesinado”. Gudrun expresa la misma preocupación: “Temo acabar como Ulrike. Si no hay más cartas mías y me encuentra muerta, se tratará de un asesinato”.


EL OTOÑO ALEMÁN


La segunda generación de la RAF, liderada por Briggite Mohnhaupt, exacerba la violencia con una campaña de atentados. El 7 de abril de 1977, acaba con la vida de Siegfried Buback, el fiscal al que se responsabiliza de ordenar la ejecución de Ulrike. Un comando ametralla su coche oficial, matando también al escolta y el chófer. El 30 de julio intenta secuestrar a Jünger Ponto, presidente del Dresdner Bank, pero se resiste y disparan contra él. La RAF se atribuye su muerte en un comunicado escrito por Susan Albrecht, donde se afirma: “no entendemos por qué los que empiezan guerras en el Tercer Mundo y destruyen poblaciones enteras, se queden atónitos cuando la violencia llega hasta su propia casa”. El 5 de septiembre es secuestrado Hanns Martin Schleye, presidente de la patronal alemana y antiguo oficial de las SS, que denunció a sus propios hombres durante la guerra por su escaso fervor nacionalista. Durante el tiroteo, mueren cuatro policías y el chófer del empresario. La RAF exige la liberación de sus activistas o amenaza con ejecutar a Schleye. 



El canciller Helmut Schmidt crea un gabinete de crisis y ordena el aislamiento de los presos de Stuttgart-Stammheim, que ya no podrán comunicarse entre ellos ni con sus abogados o familiares. El 13 de octubre de 1977 el vuelo LH 181 de Lufthansa, que se dirigía a Frankfurt desde Palma de Mallorca, es secuestrado. Un comando de Al Fatah exige la liberación de los presos de Stuttgart-Stammheim y de dos fedayines palestinos encarcelados en Turquía. El avión finaliza su aventura en Mogadisco, después hacer escala en Dubái y Omán, donde ejecutan al comandante del vuelo por su resistencia a colaborar. Un equipo de élite de la policía alemana interviene en la madrugada del 18 de octubre y mata a los miembros del comando, liberando a los pasajeros. 


Esa misma noche, mueren Andreas Baader y Jan-Carl Raspe por disparos de bala, Gudrun Ensslin aparece ahorcada e Inmargd Möller apuñalada. El gobierno afirma que se trata de un suicidio colectivo, pero parece poco verosímil que las armas hayan podido sortear los controles de seguridad de una prisión de alta seguridad. Además, Andreas es zurdo, no hay rastros de pólvora en su mano y la trayectoria de la bala no encaja con ninguna reconstrucción creíble. Eso sin contar con dos disparos previos incrustados en la pared de la celda que no obedecen a ninguna explicación lógica. Tampoco parece probable que Inmargd Möller se haya propinado a sí misma cuatro puñaladas en el pecho. Los guardias afirman que no escucharon los disparos ni ningún ruido sospechoso. Möller sobrevivió a las heridas y permaneció encarcelada hasta 1994. Siempre ha sostenido que le atacaron los funcionarios de prisión y que se trató de una ejecución extrajudicial planificada por el gobierno de Helmut Schmidt. El crimen sólo fue la culminación de un proceso que violó sistemáticamente todas las garantías jurídicas. En marzo de 1977, Hans Jochen Vogel, ministro de justicia, y Werner Maihofer, ministro de interior, admiten en una conferencia de prensa que las conversaciones confidenciales entre los abogados y los presos de Stammheim fueron grabadas íntegramente, pues había micrófonos en ocultos en las celdas y los locutorios, instalados por el servicio secreto antes de iniciar el proceso.




Al día siguiente del supuesto suicidio colectivo, la RAF ejecuta a Hanns Martin Schleye. La detención de Brigitte Mohnhaupt el 11 noviembre de 1982 privó a la organización de su último líder carismático. El 20 de abril de 1998 la RAF envía un comunicado de ocho páginas a la agencia Reuters, anunciando su disolución. Brigitte Mohnhaupt salió de la cárcel en el 2007, notablemente desmejorada.

EL LEGADO DE ULRIKE MEINHOF


Ulrike Meinhof coincidía con Friedrich Engels en su interpretación de la sociedad capitalista. En un mundo donde hasta la vida es una mercancía, sólo “aquella clase de seres humanos que ha sido deshumanizada y degradada puede sentirse en casa”. El capitalismo separa al ser humano de su esencia racional para transformarlo en un objeto. La división en clases sociales y la acumulación de bienes impiden la constitución de una comunidad en la que el individuo pueda desarrollarse como un ser libre y autónomo. El capitalismo implanta una injusticia estructural que se extiende por todo el planeta, condenando a la pobreza, el hambre y la guerra a infinidad de países y regiones. Frente a esa situación, sólo cabe el sometimiento o la resistencia. El siglo XX es el siglo de los genocidios. Es el siglo de la Shoah, el Gulag y del imperialismo norteamericano bombardeando a la población civil del Tercer Mundo con napalm y fósforo blanco para imponer sus intereses estratégicos y comerciales. La solidaridad con los pueblos humillados no puede limitarse a manifestaciones y artículos de prensa. La resistencia es un derecho natural. “Los pueblos oprimidos y sojuzgados –escribe Herbert Marcuse- tienen un derecho natural a la resistencia y al uso de los medios ilegales cuando se ha comprobado que los legales no producen ningún resultado. Al emplear la fuerza, no están iniciando una nueva cadena de violencia, sino que intentan cortar la violencia existente. Los actos de resistencia no se llevan a cabo sin conocer el riesgo. Al asumir ese riesgo, se adquiere el derecho a proseguir la lucha hasta el final y nadie puede arrogarse la legitimidad de exigir moderación”.


El libro de Stefan Aust sobre la Fracción del Ejército Rojo constituye una obscena manipulación de la verdad. Der Baader Meinhof Komplex (1985) sostiene la versión oficial del suicidio colectivo en Stuttgart-Stammheim, asumiendo una perspectiva desmitificadora y caricaturesca, donde Andreas Baader sólo es un delincuente descerebrado y machista, Gudrun Ensslin una manipuladora sin conciencia y Ulrike Meinhof una neurótica inestable, que se embarca en la lucha revolucionaria para huir de la infidelidad de su marido. La adaptación cinematográfica de Uli Edel, Der Baader Meinhof Komplex (2008), se limita a convertir el deleznable libro de Stefan Haus en una cinta con estética de videoclip, eludiendo el rigor y la honestidad intelectual. Por el contrario, Ulrike Meinhof. La biografía (2007), de Jutta Ditfurth, cofundadora del Partido de Los Verdes, realiza un trabajo de investigación minucioso, gracias al cual sabemos que Ulrike no actuó por arrebatos irracionales, sino de acuerdo con convicciones profundas y meditadas. Jutta Diffurth acusa a Renate Riemeck de haber contribuido a la banalización y el descrédito de Ulrike, su hija adoptiva, afirmando que se implicó en la liberación de Andreas Baader con una enorme inconsciencia y frivolidad. “Renate Riemeck –afirma Diffurth- ha mentido tanto a lo largo de su vida que no tiene ninguna validez como testigo. Hasta el final de sus días ocultó su pasado nazi y propagó la mentira de que ayudó a los judíos. (…) Lo cierto es que Ulrike Meinhof se había decidido ya por la clandestinidad y la lucha armada meses antes de la liberación de Baader en mayo de 1970”. 


Diffurth recuerda que Heinrich Hannover, abogado de Ulrike, siempre se enfrentó a enormes dificultades para entrevistarse con su cliente. Además, ningún encuentro se celebró sin registros corporales particularmente humillantes, donde Ulrike soportaba vejaciones físicas y verbales. Amnistía Internacional denunció el régimen de aislamiento de los miembros de la RAF en más de una ocasión, sin que sus protestas modificaran la actitud del gobierno alemán. Los abogados de los activistas también soportaron un trato despectivo y una sistemática obstaculización de su trabajo. Cuando comienza el juicio en la Audiencia Territorial de Stuttgart-Stammheim, Ulrike Meinhof, Gudrun Ensslin, Andreas Baader y Jan-Carl Raspe se encuentran en un estado deplorable, tras cuatro años de aislamiento y tratos inhumanos y degradantes. Pese a que los peritos médicos aconsejan suspender el juicio, el juez ordena el inicio de las sesiones, sin recortar su duración ni aceptar pausas. Ulrike se encuentra en un estado de debilidad extrema y teme derrumbarse en público. Cuando los procesados descubren que insultar al tribunal les permite regresar a sus celdas, recurren a un lenguaje ofensivo que se publicita inmediatamente a los medios. Se les escucha llamar al juez, “vejestorio”, “miserable” o “cerdo”. Diffurth asegura que Ulrike mantuvo su militancia hasta el último momento, sin manifestar ninguna intención de abandonar la RAF y que sus disputas teóricas con Gudrun se resolvieron antes de su presunto suicidio. “Claro que había discusiones, agravadas por las condiciones del encarcelamiento. También hay conflictos en las comunidades de vecinos, los centros de trabajo o en las familias y las circunstancias son infinitamente mejores”. Diffurth señala que el tumor cerebral que afectó a Ulrike no influyó en su conducta. Tan sólo le produjo cefaleas y mareos. Afirmar lo contrario es una estupidez.


Se afirma que Ulrike Meinhof está políticamente muerta, pero su figura no deja de inspirar debates, libros, películas. Sería un error confundir este fenómeno con una moda pasajera. En 1986, Reinhard Hauff realizó Sammheim, el proceso, una película de formato televisivo y con guión de Stefan Aust. En esas fechas, Aust se mostraba más reacio a la tesis del suicidio colectivo y abordaba la figura de los procesados con más respeto. Andreas Baader no es caracterizado como un estúpido, sino como un líder combativo. Ulrike es una mujer destruida por el aislamiento, pero que no ha perdido su lucidez y Raspe actúa con coherencia y convicción. Sólo Gudrun aparece desdibujada y caricaturizada. 


Hasta hoy, la película más notable sobre el tema es Las hermanas alemanas (Die bleierne Zeit, 1981) rodada por Margarethe von Trotta, que en el mercado anglosajón se estrenó con el título Marianne and Juliane. The German Sisters. A veces, ha circulado con el título alemán traducido al español: Los años de plomo, una expresión que se ha convertido en un lugar común al evocar la aparición de la guerrilla urbana en diferentes países europeos durante los 70. Margarehte von Trotta recrea la peripecia de Christiane Ensslin, que jamás creyó que su hermana se hubiera suicidado. Narra el conflicto entre el activismo de izquierdas dentro de la ley y la lucha directa contra el Estado, realizando un estudio preciso y riguroso de los personajes. 


La tragedia de Ulrike Meinhof expresa la impotencia de una generación que agota las vías pacíficas para pedir el fin de la explotación laboral, la represión institucional y los crímenes de guerra cometidos por Europa y Estados Unidos en los países del Tercer Mundo. Ulrike necesita casi quince años de militancia política para llegar a la conclusión de que es necesario recurrir a la lucha armada. Ahora nos puede parecer ingenua la determinación de enfrentarse al Estado, pero nos encontramos en 2011 y el escenario internacional no ha cambiado demasiado. La crisis económica ha exacerbado las diferencias sociales, la clase trabajadora pierde derechos en una economía controlada por los mercados financieros, Estados Unidos y Europa mantienen abiertos varios frentes de guerra (Afganistán, Irak, Libia), los palestinos siguen luchando por sus derechos, Somalia soporta una hambruna terrorífica y el descontento social en Grecia, Londres o España se combate a base de brutalidad policial y leyes de excepción. En una entrevista realizada en 1975, Ulrike examinó la situación del mundo y realizó un diagnóstico que conserva una inquietante validez: “Hoy la política revolucionaria tiene que ser a la vez política y militar. Eso se desprende ya de la estructura del imperialismo, del hecho de que el imperialismo ha de asegurarse su poder –hacia dentro y hacia fuera, en las metrópolis y en el Tercer Mundo- de un modo primariamente militar, mediante alianzas militares, intervenciones militares, programas de antiguerrilla y de seguridad interior, que son desarrollo de su aparato de violencia. A la vista del potencial de violencia del imperialismo, no hay política revolucionaria sin solución de la cuestión de la violencia en cada fase de la organización revolucionaria”. Tal vez Ulrike escogió el camino equivocado, pero es imposible pensar en ella, contemplar el mundo actual y no preguntarse si realmente existe otro camino. 


Fuente: http://intothewildunion.blogspot.com/2011/08/ulrike-meinhof-la-guerrilla-urbana-rote.html?zx=33d3e68ef95e3b5a


lunes, 28 de enero de 2013

Ahora elige... Ishmaël Sustraivibez

  • Libros:
    People Funny Boy The Genius Of Lee Scratch Perry, David Katz
    El Sello Que Coltrane Impulso, Impulse Records: La Historia, Ashley Kahn
    Cocinando Fifty Years of Latin Album Cover Art, Pablo Iglesias
    R.I.P New York Spraycan Memorials, Martha Cooper-Joseph Sciorra
    Los Grandes Protagonistas de la II Guerra Mundial: Haile Selassie
    Fight The Power, Cuck D
    Oye Como Va, El Mundo del Jazz Latino, José Arteaga
    Cosas que Hacen Bum, Kiko Amat
    Acid House , Irvine Welsh
    Pimp, Iceberg Slim


    Pelis:
    Amarcord, Fellini
    Los Jueves Milagro, Buñuel
    Los Amos del Tiempo, René Laloux
    Do The Right Thing. Spike Lee
    El baile de los vampiros, Roman Polanski
    El Verdugo, Luis García Berlanga
    Santa Sangre, Jodorowsky
    Vampiros En La Havana, Juan Padrón
    Häxan, Benjamin Christensen
    Housu, Nobuiko Obayasi



  • los discos es lo que menos me preocupa, porque si me preguntas la semana que viene te dire otros......jajajaja!!! Hala.....ya esta listo.....
    Blaze - 25 Years Later
    Cedric Im Brooks & The Ligt Of Saba - The Magical Light Of Saba
    Tito Rodriguez & his Orchestra - Tito, Tito, Tito
    Sabu - Palo Congo
    Armando - One World One Future
    Orchestre Poly Rythmo de Cotonou .- Echos Hypnotiques
    Henry Franklin - The Skipper At Home
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sábado, 5 de enero de 2013

La Arquitectonalidad del Psicogeografiquismo o Los Jeroglíficos de la Deriva...por Hakim Bey




(Traducción Pablo A.)

(in memoriam Guy Debord)

Oscuras & misteriosas grutas en las que ellos entran, imitando serpientes - espacios de retorno a una intimidad que alguna remota vez fue hecha trizas por la memoria - por la simultanea reiteración y tardanza de la memoria -- esa facultad de la conciencia humana “más cercana a lo divino”. Pero ¿acaso no dicen que “perdonar es humano, olvidar es divino”? En el ritual de la reiteración o la “remembranza” (dhikr) de los sufíes, uno olvida el “yo” precisamente para recordar el Yo; -- así, re-membrar es borrar la separación, & esta borradura es una especie de olvido. (En ciertos edificios Islámicos claves, como la Alhambra, la reiteración del dhikr en la forma de texto caligramático se convierte en la definición misma del espacio construido, como dispositivo mnémico o como “Palacio de la Memoria” – no ornamento, sino la base misma o el principio-de-la-precipitación-del-cristal de la arquitectura).

“Ya que nosotros somos Jesucristo,” como se jactó uno de la Hermandad del Espíritu Libre, “la única preocupación es que lo que ya es perfecto en nosotros debería ser reiterado...” Este proceso, sin embargo, lleva a un des-aprendizaje paradójico – por lo tanto, a una pérdida del temor – para que uno pueda “dejarse llevar por los sentidos naturales, como un pequeño niño”. Ahora, la caverna simboliza inconsciencia; - la meta, sin embargo, no es perderla, sino recapturar aquello que el inconsciente separó de nosotros, aquello que la conciencia “malcrió”. Así, dentro de la gruta oscura misma, la memoria debe ser paradójicamente inscrita – imágenes claves son reiteradas (literalmente repetidas en algunos casos por un sobre-dibujo palimpséstico o incisivo) – imágenes que representan la intimidad perdida como un panteón de animales (“con los cuales es bueno pensar”) – cada animal un gozo especial o función “divina”. Así, la caverna se vuelve el primer espacio arquitectural intencional, la intersección de lo inconsciente (el éxtasis de la “Naturaleza”) & lo consciente (memoria, reiteración).

Desde Platón se nos ha enseñado a reverenciar la anamnesis – pero descendamos a la caverna pre-Platónica, a la gruta paleolítica, para recobrar la dialéctica positiva de la amnesia – sin la cual la memoria deviene simplemente una maldición, coagulando finalmente como Historia (el grado cero de la memoria como sofocación): la primera ciudad (Çatalk Hüyük) ya está organizada como una cuadrícula, la antítesis misma de la estética a-morfa de la gruta, sus asombrosos y serpenteantes espacios, sus derretidas estalactitas y estalagmitas – su organicidad (que es a pesar de todo expresada como vida mineral). Las ciudades de Sumer & Harappa fueron diseñadas igualmente como cuadrículas, abstracciones crueles de la linealidad. Dibujar una línea es separar, crear jerarquía espacial (entre los curas & la gente, los ricos & los pobres, la abundancia & la carestía) y definir la topia de la memoria contra el oscuro inconsciente de la tribu, la caverna u-tópica, la salvajidad (wild(er)ness) orgánica. El tertium quid o la coincidentia oppositorium aquí (entre “gruta” & Babilón) pueden aparecer en la ciudad medieval (que todavía sobrevive en algunos pocos lugares del mundo Islámico) donde la excesiva crueldad de la cuadrícula es apaciguada – no borrada, sino suavizada – por un registro de un espacio de acuerdo al modelo del árbol o del delta del río (bifurcación caótica extendiéndose hasta una complejidad basada en “atractores extraños” intra-dimensionales) – un urbanismo de lo orgánico, lo estético, & lo complejo o plural (como opuesto a lo inorgánico, lo ideológico, & lo simple o total).

La ciudad medieval es una gruta extrudida. Algunas de estas ciudades introdujeron desfiles o paradas alegóricas en las que tremendos complejos-emblemas (jeroglifos compuestos) eran construidos & instalados o llevados por el laberinto de las calles. Mitos y leyendas eran representados: - algunas veces el Señor Alcalde actuaba el rol de “Señor Alcalde”, deambulando a través de un teatro callejero de encuentros con personajes simbólicos (como Bloom en el barrio nocturno), renovando así la Ciudad con su Héroe elegido experimentando la iniciación del matrimonio ritual con la diosa urbana.

Aquí la Ciudad Libre llega a una sincrónica & lúdica conciencia de sí misma hic et nunc, más que sucumbir al diacronismo miserabilista del poder de la violencia. En esta Ciudad Hermética encontramos el trasfondo o el espacio-vientre de los Libros Emblema alquímicos, y la narratividad de un Bosco o Breughel. La memoria pierde su peso aquí & toma un aire folklórico, carnavalesco (el festival como reiteración del placer) con figuras construidas que se apropian (a través del diseño o de los accidentes del decaimiento & la acrecencia) de la forma de pechos, falos, vientres, rocas & agua, musgo & flores, incluso del viento & la luz.

La cuadricula-ciudad Babilónica quiere que la memoria persista a través del tiempo – tiempo plano y vacío – pero como Dalí mostró, la memoria persiste solo en la delicuescencia del tiempo medido. La ciudad hermética-medieval (como la Verde Jerusalén de Blake) preserva la memoria pero en una manera “desordenada” – como la mermelada akashica – tiempo que tiene textura y está lleno. “Babilón” preserva el orden (¡o si no!) – pero ¿qué le sucede a la memoria allí? No es acaso transmutada en el formaldehído venenoso de la Historia, la fábula re-iterada de nuestra pobreza y su poder, el mito taxonómico de la clase dominante? ¿Quién puede culparnos por abrigar tanto una nostalgia como un deseo insurrecional por angostos callejones sinuosos, escalones sombríos, caminos & túneles cubiertos, sótanos y muladares de una ciudad que se ha diseñado a sí misma – orgánicamente, inconscientemente – en el marco de una estética de convivialidad festiva & secreta, & la curvosa mutabilidad negentrópica de la memoria misma?

El urbanismo psíquico de los 1960’s constituyó otro intento de reclamar la memoria construida para este proyecto “Romántico” – rus in urbe, en palabras de F. Law Olmstead – “El campo en la ciudad” – reintroducción del eterno “barroco” (como en “perla barroca”) o de la forma espontánea – (como las milagrosas grutas fangosas de cinabrio del Taoísmo Mao Shan, creado por la potencia Imaginal del Adepto) – que es también la espontaneidad “divina”, inconsciencia & olvido, de la Naturaleza. Un proyecto para los constructores de alguna Zona Prohibida: -- la ciudad de la resistencia psicogeográfica, la anti-cuadrícula, la arquitectonalidad de la deriva, el espacio festivo – y la Caverna de la Memoria Fluida. Roca & agua – el ensueño del bardo, el olvido de los dioses. 

Ego y Rebeldía... por Zo D´Axa

encontrado en http://pedroarturoaguirre.typepad.com/palacioarpinati/2008/05/ego-y-rebelca-i.html

Vivre pour l'heure présente, hors le mirage des sociétés futures ; vivre et palper cette existence dans le plaisir hautain de la bataille sociale. C'est plus qu'un état d'esprit : c'est une manière d'être - et tout de suite. » (L'En dehors, 1892)

El deslumbrante París de finales del siglo XIX era también la capital del anarquismo mundial. Bombas hechas estallar por anarquistas habían conmocionado a la capital francesa durante los primeros años de la década. La ciudad era casa de los principales pensadores anarquistas, muchos de los cuales eran partidarios de la sustitución del Estado por un comunitarismo solidario que representara una forma de organización voluntaria. Entre los principales exponentes de este anarquismo comunitario se encontraban Grave, Michel, Faure, Pouget y Zisly. Todos ellos poseían la visión de una utopía que los hacía soñar con un futuro sin Estado, si represión, sin clases sociales y sin guerras, pero de alguna manera organizado de manera voluntaria para enfrentar los riesgos de la vida. A esta rama del anarquismo también se le ha bautizado como anarco-comunista. Pero hubo otros anarquistas célebres que habitaban en el Paris finisecular que exaltaron las virtudes del individualismo absoluto. Uno de los más destacados fue Zo d’Axa, para quien la esencia de la naturaleza anarquista residía en su indomable rebeldía y su inconformidad con toda forma de organización y convencionalismos, incluidos aquellos que podrían emanar de un eventual “movimiento anarquista”. “Somos individuos que hemos rebasado todas las doctrinas salvadoras. La sociedad nos disgusta, no engendramos convicciones y peleamos solo por el gusto de pelar, no por utopías o sueños de un futuro mejor”, así definió D’Axa el quid del verdadero pensamiento anarquista. Vivir el presente y abandonar diseños de futuros por luminosos que fuesen. No vivir para procurar fines inalcanzables, no hacerse ilusiones de futuro, sólo el presente cuenta.

Zo d’Axa, nació como Alphonse Gallaud de la Pérouse en 1864, en el seno de una de las más prestigiosas familias de Francia dentro de la que se contaban a navegantes, altos funcionarios y artistas. Deseoso de aventuras, dejó la escuela que le aburría y se alistó en el ejército colonial francés del cual pronto desertó, en compañía de la esposa de su comandante. Vivió en Bruselas donde comenzó su carrera de escritor pero pronto se mudo a Italia, donde fungió como crítico de arte. En 1889 fue amnistiado por su deserción y dos años más tarde comenzó a publicar su primer periódico satírico anarquista “L’Endehors.” El cual se convirtió en centro focal para los anarquistas del fin de siecle. Los escritos de Zoe eran virulentas sátiras con las que se mofaba del orden establecido, mismas que le ganaron a él y al resto de editores “L’Endehors,” varios arrestos. La represión antianarquista en Francia se volvió intolerable, sobre todo después dekl asesinato, en Lyon, del presidente Sadi Carnot, el cual provocó el célebre “Juicio de los Treinta” al cual debieron comparecer las principales figuras del anarquismo presentes en Francia. Por su parte, tras un largo arresto en la prisión de Mazas, Zoe abandonó el país para viajar por Holanda, Alemania, Italia (donde fue arrestado), Turquía y Palestina, donde fue nuevamente hecho prisionero y deportado a Francia donde pasaría 18 mese en la cárcel.

Una vez libre, en 1894, escribió una relación de sus aventuras, “De Mazas a Jerusalem” que recibió muy buena crítica. Durante el affair Dreyfus apoyo la causa del injustamente condenado, aunque eso no lo privó de comentar: “Dreyfuss es, de todas maneras culpable. Si no fue traidor, sí era capitán del ejército, lo cual es mucho peor” Empezó entonces una nueva aventura editorial, “La Feuille,” que ganó notoriedad cuando postuló a un asno para ser electo a la Asamblea Nacional. En 1900, completamente hastiado de la podrida política de la III República, inició un largo viaje por todo el mundo que duró muchos años. Por último regresó a Marsella donde se suicido en 1930.

Para D’Axa el anarquista es un individuo sin ninguna fe salvadora tras de sí. La sociedad le disgusta. No se hace ilusión alguna con el futuro. No tiene sentido vivir para un paraíso cuyo advenimiento será eternamente aplazado. El verdadero anarquista es escéptico por naturaleza, por eso no milita en organización o grupo de ninguna clase y desde el momento en que empieza a hacerlo pierde su sentido como hombre libertario y se convierte en un seguidor más. Es antes que nada, un individualista que se concentra solamente en la batalla inmediata de una guerra que nunca termina y jamás se presenta en los mismos términos, porque los enemigos puestos enfrente siempre varían.

Sostenía una posición muy original en el movimiento anarquista, una visión con preocupaciones existenciales complejas. El sentido de su rebeldía ante el mundo lo impelía a buscar el asombro y la dedicación a vivir y gozar de nuevas experiencias, algo que al anarquista no lo debe abandonar jamás, porque lo contario es caer en las garras del conformismo. Outsider nato, el uso de la ironía y asumir la postura de cínico observador desconcertaron a sus contemporáneos del movimiento anarquista, los comunitarios, que sí se comprometían con causas sociales. D’Axa criticaba a los obreros tanto como a los capitalistas, se divertía por igual con los pro Dreyfus como con los antidreyfus. Tenía mucho más apego al cinismo irónico con ello que veía al mundo que con los puntos de vista moralistas que exponían quienes se indignaban por las injusticias sociales. Evidentemente, sus arcanos puntos de vista desconcertaban a los planos e idealistas anarco comunitaristas. De él dijo Adolph Retté “Es un hombre raro, contento simplemente con ser él, sin partido, etiqueta o inclinación política alguna”. También le rechazaban su manifiesto elitismo, asentado en los rangos familiares o sociales, sino en los intelectuales y en su desprecio por las convenciones pequeño burguesas. Los anarco-comunitarios deploraban que el ardor revolucionario característico, según ello, del buen anarquista estaba siendo despojado por los conceptos individualistas e irracionales de D’Axa, por su inclinación a una revolución no social sino una personal que condujera al desarrollo de individuos libres y superiores.

“Hay que ir mucho más allá de las reglas y de las teorías, incluso de aquellas que postulan los anarquistas, porque todos los objetivos políticos son irrelevantes comparados con los gozos y experiencias del individuo que de verdad es libre. La rebelión se expresa no con la violencia o subversión social sino con la intensidad en que somos capaces de vivir plenamente la vida, esa es la única genuina rebeldía libertadora”. Consecuente con su forma de pensar, D’Axa viajó la mayor parte de su vida por los cinco continentes, para reforzar su rebeldía contra la disciplina y las banales aspiraciones burguesas evoto hasta el final de sus días (a los que él puso fin voluntariamente) al escepticismo y la ironía.

El Movimiento Letrista... por Stewart Home (De su libro El Asalto a la Cultura


isidore isou personaje visible de los letristas.
Virus 2002.

El Movimiento Letrista fue puesto en marcha por el romano Isidore Isou (nacido Jean-Isidore Goldstein, 1925) y por el francés Gabriel Pomerand (París, 1926). La controversia le fue connatural desde sus comienzos. Con motivo de la primera presentación pública del Letrismo (8 de enero de 1946), el poeta ruso Iliazd organizó un acto alternativo en el que demostraba que existían numerosos precedentes de lo que Isou denominaba Letrismo. En el mismo año, Isou interrumpió una conferencia sobre Dadá que estaba siendo pronunciada por Michel Leiris en el Teatro Vieux-Colombier,[l] con el propósito de leer su propia poesía y el primer (y único) número de La dictadura letrista.



En 1947, la prestigiosa editorial Gallimard publicó el manifiesto letrista de Isou: Introduction a une Nouvelle Poésie et a une Nouvelle Musique. Lo único que salva este túrgido tomo de una total ilegibilidad es la megalomanía de Isou. Buen ejemplo de su pretenciosidad son encabezamientos tales como "De Charles Baudelaire a Isidore Isou" y "De Claude Debussy a Isidore Isou". Una nota al pie informa al lector de que Isou pretende jugar en el campo de la poesía el papel "jugado por Jesús en el Judaísmo, es decir, que Isou pretende romper una rama y hacer un árbol de ella". Además de ser un medio de autopropaganda, en este volumen Isou proclamaba su creencia en que el desarrollo de la poesía se fundaba en la deconstrucción de las palabras en sus partes constituyentes. Las palabras, tal como existían en el tiempo, debían ser totalmente abolidas y la poesía debía fundirse con la música. El resultado sería un "arte único", sin huella alguna de "diferencia original".



Isou proclamaba también que la evolución de todo arte constaba de dos fases: la fase "expansiva" y la fase de "desbastado". La fase "expansiva" es un periodo de crecimiento, que es seguido por una fase de "desbastado", en la que se refinan y finalmente se destruyen los logros del primer periodo. La fase "expansiva" duraría en poesía hasta 1857, en que Baudelaire iniciaría la fase de desbastado al reducir lo narrativo al ámbito de lo anecdótico. Rimbaud abandonaría la anécdota por la rima y las palabras, y las palabras serían reducidas a espacio y sonido por Mallarmé. Finalmente los dadaístas destruirían definitivamente las palabras. Isou quería completar la fase de desbastado y, a partir de sus descubrimientos "letristas", iniciar una nueva fase "expansiva".



Aunque las teorías de Isou no carecen totalmente de mérito, el punto más interesante de su libro es la afirmación de que "el Surrealismo está muerto". Isou y el Movimiento Letrista iban a ser el primer grupo en llevar a término esta importante ruptura; e iba a ser a través de esta brecha como el resto de las herejías de vanguardia romperían finalmente con la influencia maligna y dictatorial de Breton.



Aunque inicialmente la actividad letrista se centraba en la poesía sonora, se iba a reorientar en seguida hacia la producción visual. Aquí, las letras se concebían como la unidad básica a partir de la cual se deberían construir las obras. Las formas resultantes, que se asemejan a la poesía concreta, ilustran el empeño literario de los letristas. De éstas surgió un modo de "pintura" letrista, en que el objeto central de contemplación estética seguía siendo la letra. Los primeros pintores letristas fueron Pomerand, Guy Vallot (cuyo nombre real era Rodica Valeanu) y Roberdhay. A Isou nunca le satisficieron demasiado los resultados conseguidos por éstos y, eventualmente, adoptaría él mismo la pintura con el fin de materializar sus teorías para la disciplina.



El Movimiento Letrista extendió el ámbito de sus actividades después de que en 1950 se unieran al grupo ]ean-Louis Brau (Saint Owen, 1930), Gil. Wolman (París, 1929) y Maurice Lemaitre (París, 1931). Guy-Ernest Debord (París, 1931) fue reclutado al año siguiente. Lemaitre estaba destinado a ser el miembro más duradero y, tras Isou, el más conocido del movimiento. Brau, Wolman y Debord habían roto ya con Isou a finales de 1953. Sin embargo, los años 1951-52, previos a la ruptura, iban a ser vitales para el desarrollo del "cine letrista".



Jean Cocteau concedió el premio de la vanguardia del Festival de Cannes a la primera "película desbastadora" de Isou: El tratado de la bobada y la eternidad (1951). La banda sonora de esta película no tenía relación ninguna, ni directa ni indirecta, con la imagen y podía considerarse como un "producto en sí mismo". Visualmente contenía imágenes deliberadamente aburridas, como fotos fijas que habían sido rayadas y rasgadas previamente. En 1951 se produjo también la película de Lemaitre ¿Ha empezado ya la película? , en que desarrollaba el concepto de desbastado de Isou mediante la inscripción directa de letras, números y otros signos sobre la cinta. Durante la proyección del film, la pantalla estaba cubierta de objetos que eran manipulados durante la sesión, a la vez que se introducían los movimientos y los pensamientos de los espectadores en la banda sonora.



En 1952 se realizaron L'Anti-Concept de Wolman, Los tambores del Juicio Final de Dufrene, El barco de la vida corriente de Brau, El Debate sobre cine de Isou (en que el debate sobre la película era la película misma) y Gritos a favor de Sade de Debord. Esta última no contenía ninguna imagen y consistía principalmente en la proyección de la cinta oscurecida, sin más banda sonora que el click del proyector. Para aliviar esta monotonía aparecían ocasionalmente fogonazos de luz blanca acompañados de un arbitrario diálogo. Los últimos veinticuatro minutos son totalmente en silencio.



Isou utilizó a menudo sus teorías políticas y económicas, desarrolladas desde 1948, como tema de sus películas. Según opinión de Maurice Lemaitre, en Les idees politiques du Mouvement Lettriste: L'union de la jeuneusse dans l'enseignement, la banque et la planification (publicado por primera vez en Combat, 119167), toda la política económica anterior a Isou se había concentrado en la población trabajadora:



::Sin embargo, Isidore Isou ha descubierto que una gran parte de la otra mitad de la población de cada país -y sobre todo los millones que constituyen la población juvenil- está en una posición muy diferente, ya que se sitúa fuera del mercado, fuera de las relaciones y definiciones que toman en cuenta todos los teóricos de la ciencia de los bienes y enseres.



::En consecuencia, denominamos internos, adheridos o adaptados a aquellos individuos que aceptan su función en el sistema, a aquellos que se ajustan a su posición de productores y asumen los problemas de su "clase". Mientras que aquellas decenas de millones de individuos que no aceptan su función, que rechazan su posición en el sistema, que gastan su energía en subir la escala social con el fin de "llegar", son denominados externos o inadaptados.



::[...] los externos y, sobre todo, los jóvenes son esclavos y están sobreexplotados desde el punto de vista económico.



Isou utilizaría la analogía de la física nuclear para explicar esta división social. Los internos serían los individuos maduros, los átomos viejos o su aglomeración molecular, en tanto que los externos serían los electrones que aún no se han establecido... Los externos, alejados de la producción de bienes de consumo y sin posición alguna en la sociedad, utilizarían sus energías en minar los fundamentos económicos y políticos del sistema existente. En un panfleto letrista editado cuando Lemaitre se presentó como candidato en las elecciones francesas de 1967, la plataforma de los así autodenominados "economistas nucleares" se presentaba en los siguientes términos:



::No seremos capaces de alcanzar estas formas nuevas de organización sin una educación creativa basada en la distinción entre los innovadores y los insignificantes imitadores.



::El sistema crediticio de bienes de consumo, ya esté calculado en términos monetarios o no, debe serle arrebatado a los internos sedentarios, a los burócratas directores de banco.



::Toda la riqueza de la esfera económica sólo puede ser producida y distribuida por medio de un permanente intercambio creativo ya través de un planteamiento nuclear (promovido por nuestro movimiento).



::Debemos añadir a la nobleza tradicional del trabajo derivada de la permanente y multiplicadora creación de riqueza una rotación del poder y de las posiciones de control.



::No es nuestro propósito crear una sociedad socialista o comunista al uso, en que los hombres trabajen a cambio de recompensas abundantes y estáticas. Sino que propugnamos avanzar hacia una sociedad ideal en que los hombres vivan mucho más, al reducir la maldición del trabajo al mínimo, y aspiren a un gozo pleno ya un éxtasis progresivo.



Se puede deducir de los textos políticos de Isou y Lemaitre que el Movimiento Letrista se ajusta tanto a la tradición utopista como a la vanguardia del siglo XX. De hecho, el deseo de teorizar acerca de todos los aspectos de la vida es típico tanto de la tradición utopista, en general, como de la vanguardia del siglo XX, en particular. Aparte de los aspectos tratados aquí, también existió un teatro, una psicoterapia y una educación letristas (en 1980 el Movimiento Letrista fundó la Universidad Leonardo da Vinci).



A pesar de las pretensiones de Isou, su grupo no ejercía una crítica materialista de la sociedad dominante. A diferencia de otros movimientos utópicos de la posguerra, el Letrismo no se oponía a la cultura seria o alta cultura.[2] Es más, las notas de programa de la obra de Lemaitre L'Ascension du Phenix apuntan lo siguiente al respecto de tal oposición: "Sólo los fanáticos tullidos, carentes de alguna dimensión física pueden rechazar totalmente un ámbito que es necesario para el espíritu".



Los letristas de Isou nunca entendieron que el arte, a diferencia de la expresión, es una construcción burguesa. Se enorgullecían de haber expulsado a los surrealistas de su trono, pero no fueron capaces de construir nada a partir de los descubrimientos del Dadá berlinés. De hecho, Isou odiaba activamente dichos elementos progresistas, mientras que su crítica a los surrealistas no iba más allá de afirmar que éstos ya habían hecho su contribución a la cultura y que no tenían nada más que ofrecer al mundo. Afortunadamente, fuera del limitado ámbito de los círculos letristas no fueron tomadas en serio las ideas lanzadas por Isou, respecto a que la creatividad es la tendencia esencial del ser humano y de que él mismo había resistematizado todas las ciencias del lenguaje y del signo en una nueva disciplina que había denominado "hipergrafología".



Notas:



1. Las diferentes fuentes dan un relato ligeramente diferente de este acontecimiento. En su conferencia Las creaciones del letrismo en la poesía y la música, pronunciada en el Lewis & Clark College de Portland, Oregón, el 24/5/76, Maurice Lemaitre contaba que:



''En 1946, en el transcurso de la primera representación de posguerra de La Fuite [La huida] de Tristan Tzara, líder incontestado (sic) del movimiento Dadá, un grupo de jóvenes desconocidos saltaron al escenario del teatro Vieux-Colombier gritando «¡Ya nos sabemos eso, basta de antiguallas! ¡Queremos algo nuevo, oigamos algo del Letrismo!» Y uno de ellos, con acento rumano, comenzó a recitar unos poemas extraños e ininteligibles, que sonaban como cantos africanos. El escándalo fue enorme, puesto que se desató en medio de aquellos que representaban el escándalo mismo en poesía: los mismos dadaístas y surrealistas. Al día siguiente, por supuesto, los letristas estaban en todos los periódicos. Así nació el movimiento letrista, el primer grupo de literatura vanguardista que había conocido Francia desde la Segunda Guerra Mundial.''



2. Este término fue acuñado por Henry Flynt a comienzo de los años 60.





La Internacional Letrista (1952-1957)



La Internacional Letrista (IL) fue el primer grupo escindido del Movimiento letrista (ML) de Isou. A ellos les seguirían los Ultraletristas. La IL se formó después de que el ala izquierda del Movimiento letrista irrumpiera en una conferencia de prensa de Charles Chaplin para Limelight en el Hotel Ritz de París, en octubre de 1952.



Isou denunció inmediatamente a la prensa a los responsables, criticando el panfleto que habían distribuido y proclamando que la creatividad de Chaplin le hacía intocable. Los jóvenes letristas que habían ideado la intervención respondieron a su vez con una carta abierta publicada en la revista Combat (2/11/52) :



::Creemos que el ejercicio de libertad más urgente es la destrucción de los ídolos, especialmente cuando se presentan a sí mismos en nombre de la libertad. El tono provocador de nuestro panfleto era un ataque contra el entusiasmo unánime y servil. La desaprobación por ciertos letristas, incluido el mismo Isou, revela tan sólo la incomprensión que se genera constantemente entre los extremistas y aquellos que ya no lo son.



Esta carta anunciaba también la formación de la Internacional Letrista. El número de los pertenecientes a este grupo disidente era en extremo inestable -doce de sus miembros fueron excluidos en los dos primeros años-, pero su centro estaba constituido por Michele Bernstein y el que sería su marido Guy Debord, Gil J. Wolman, Mohamed Dahou, Andre-Frank Conord y Jacques Fillon.



Allí donde el Movimiento Letrista (ML) había producido artefactos culturales, la Internacional Letrista (IL) pretendía "vivir" la revolución cultural. Las actividades de la IL habían de ser siempre provisionales y sujetas a la experimentación y al cambio. Así, se abandonó el empeño literario del ML, pero la IL se dispuso a trabajar en las teorías arquitectónicas que habían alcanzado una formulación embrionaria en el ML. En su manifiesto Isou decía que, en vez de construir «palacios para reyes, iglesias para dioses y arcos triunfales para los héroes, debemos construir palacios para albergar a los vagabundos y a los condenados a cadena perpetua, convertir las iglesias en urinarios, los arcos triunfales en bares [ ...] debemos construir como por azar, como deseemos y con los materiales que queramos».



El texto más importante sobre arquitectura y urbanismo de la IL fue "Fórmula para una nueva ciudad" de Ivan Chtcheglov. Escrito en 1953, este ensayo permaneció inédito hasta 1958, en que apareció en el primer número de Internationale Situationiste. Chtcheglov, de diecinueve años, bajo el pseudónimo de Gilles Ivain, veía las ciudades como el lugar de una "nueva visión del tiempo y del espacio". La naturaleza precisa de tal nueva visión debía establecerse experimentado nuevos modos de comportamiento en el entorno urbano. La arquitectura iba a ser un modo de transformar la vida. Tal transformación era necesaria puesto que:



::Una enfermedad mental ha harrido el planeta: la banalización. Todo el mundo está hipnotizado por la producción y los servicios: la red hidráulica, los ascensores, los baños, la lavadora.



::Este estado de cosas, resultado de la lucha contra la pobreza, ha acabado traicionando su fin último: la liberación del hombre de sus preocupaciones materiales, y se ha convertido en una imagen obsesiva que pende sobre el presente [...] Se ha vuelto esencial provocar una completa transformación espiritual, devolviendo a la luz los deseos olvidados y llevando a cabo una propaganda intensiva de los mismos.



Una vez que se hubiera construido la «hacienda» -la nueva ciudad experimental-, todos deberían vivir en su propia "catedral". En la ciudad habría distintos barrios que se corresponderían con los "diversos sentimientos que uno experimenta por azar en la vida cotidiana". La actividad principal de sus habitantes sería permanecer en "una deriva continua". Es decir, discurriendo por el entorno urbano siguiendo los estímulos de la arquitectura y de los propios deseos.[1]



Durante el periodo que siguió a la redacción de este texto, las relaciones entre Chtcheglov y la IL no fueron en absoluto cordiales. En el segundo número del boletín informativo Potlatch (29/6/54) se describe a Chtcheglov como perteneciente a la banda de "viejas", cuya eliminación había perseguido la Internacional Letrista desde noviembre de 1952. El resto de esta banda incluía a Isou, Lemaitre, Pomerand, Berna y Brau. Más concretamente, Chtcheglov era descrito como un "mitómano" cuyo alocada teorización carecía de "conciencia revolucionaria". Casi una década más tarde, y después de que Chtcheglov hubiera pasado cinco años en un manicomio, se restablecieron las relaciones entre él, Bernstein y Debord. Se publicaron algunos extractos de las cartas que Chtcheglov envió a la pareja en Internationale Situationiste 9.



La IL desarrolló su teoría del "urbanismo unitario" a partir de Chtcheglov y de un "analfabeto de la Kabila" que, en verano de 1953, propuso el término general "psicogeografía".. para designar la investigación de fenómenos en flujo. Según Debord, en su "Introducción a una crítica de la geografía urbana".. (publicada en la revista surrealista belga Les Levres Nues, n.o 6, septiembre 1955):



::La psicogeografía podría tomar para sí el estudio de las leyes precisas y los efectos específicos del entorno geográfico, esté conscientemente organizado o no, en las emociones y el comportamiento de los individuos. El adjetivo psicogeográfico, debido a su placentera vaguedad, puede aplicarse a los descubrimientos realizados por este tipo de investigaciones, a su influencia en los sentimientos humanos y, más generalmente incluso, a cualquier situación o conducta que parezca reflejar el mismo espíritu de descubrimiento.



Las teorías y resultados de la IL, incluida la muy vanagloriada «construcción de situaciones», nunca fue más allá de la propuesta elaborada por Chtcheglov en "Fórmula para una nueva ciudad". En su "Introducción para una crítica de la geografía urbana". Debord escribe a un amigo que "vagaba por la región de Harz en Alemania siguiendo las pautas de un mapa de Londres". De un modo parecido, los diversos «juegos psicogeográficos» y «ejercicios», aunque no carentes de humor, no produjeron unos datos a partir de los que se pudiera avanzar en una investigación científica seria, a pesar del bombo que la IL dio a sus resultados experimentales. Entre éstos estaba la "cita posible", que consistía en pedirle a un individuo que se presentara solo en un momento y un lugar precisos sin que hubiera nadie allí con quien encontrarse. Otras variaciones incluían el organizar un encuentro con un desconocido. También se proponían actividades tales como caminar sin descanso ni rumbo cierto, hacer auto-stop en París durante una huelga de transporte público, o pasear por las catacumbas durante el periodo en que estaban cerradas al público. Estos ejemplos ilustran el interés que la IL mostraba por la realización de juegos en el espacio urbano, y demuestran hasta qué punto su concepto del urbanismo era psicológico y fisiológico más que puramente geográfico. Sin embargo, la IL no introdujo innovación alguna en el urbanismo. Su idea de introducir estructuras móviles y transformables ya había sido propuesta por Chtcheglov, así como la existencia nómada implícita en ella.[2] En su "Plan para mejorar la racionalidad de la ciudad de París" (publicado en Potlatch, n.O 23, 13/10/55) la IL hace, entre otras, las siguientes propuestas: abrir el metro por la noche, abrir los tejados de París como zonas de tránsito mediante escaleras que les den acceso, abrir los parques públicos por la noche; colocar interruptores en el alumbrado público de modo que la gente pueda decidir el grado de luz que desea; la transformación o demolición de las iglesias, eliminando toda huella de religión; la supresión de los cementerios, con la destrucción total de los cuerpos; la abolición de los museos, trasladando el arte a los bares; la libre admisión en las cárceles, con la posibilidad de visitas turísticas; y el que las calles no tuvieran nombres de santos ni de personajes ilustres. Éstas, y las otras fórmulas urbanísticas de la IL, eran ya un lugar común desde los lejanos tiempos del Futurismo. Sin embargo, podía considerarse una novedad el lugar central que ocupaban en el programa de la IL.



No es de extrañar que la IL tuviera pocas -si es que tenía alguna- ideas originales, si tenemos en cuenta que, aparte del urbanismo unitario, su interés principal estaba en la «desviación. Ésta consistía en el plagio de elementos estéticos preexistentes y su integración dentro de una construcción superior. Según Debord y Wolman, en "Métodos de desviación" (publicado en Les Levres Nues, n.o 8, mayo 1956):



:: El patrimonio literario y artístico de la humanidad debería ser utilizado como medio de propaganda revolucionaria [...] De hecho, es necesario desterrar toda noción de propiedad personal en este ámbito. La aparición de necesidades nuevas deja caducas ciertas obras "inspiradas" del pasado que se convierten en obstáculos y hábitos peligrosos. La cuestión no es si nos gustan o no. Debemos ir más allá de ellas.



::Cualquier elemento, no importa de dónde proceda, puede servir para rea/izar combinaciones nuevas [...] No es necesario decir que [...] se puede [...] alterar el significado de [...] los fragmentos del modo en que convenga, dejando a los imbéciles el respeto servil por las "citas".



Lo que Debord y Wolman llaman "desviaciones" es, a mayor escala, el sistema por el que se desarrolla la mayoría de la tecnología y el pensamiento humanos. Las innovaciones suelen ser generalmente una síntesis de elementos ya conocidos. Los pasos de gigante hacia lo desconocido sólo ocurren por accidente y no pueden ser evaluados del mismo modo que el resto de los avances humanos.



Durante su existencia, las actividades de la IL eran casi desconocidas. A pesar de la presencia de algunos argelinos entre sus filas (y del escritor escocés Alexander Trocchi tras los sucesos de octubre de 1955), la IL fue ante todo un fenómeno parisino. Su boletín Potlatch (el título hace referencia a las sociedades precomerciales que funcionan según el principio del "regalo" en vez del principio del intercambio económico) era gratuito. La primera edición, fechada el 22/6/54, constaba de 50 ejemplares. Al final de la primera serie (el último número fue sacado por la Internacional Situacionista en vez de por la IL el 5/11/57) se llegaron a producir 400 o 500 ejemplares. Sólo se publicó un número de la segunda serie.



La IL se unió con el Movimiento Internacional por una Bauhaus Imaginativa, el 28 de julio de 1957, para formar la Internacional Situacionista (IS). Aunque no fuera obvio de entrada, muchos de los defectos de la IL se repetirían más tarde en esta organización, en particular su actitud aristocrática. Los escritos teóricos de la IL están sazonados de esnobismo. Por ejemplo, en la "Crítica de la geografía urbana", Debord describe el turismo como una "droga popular tan repugnante como lo puedan ser los deportes o las compras a crédito". A menudo, la IL hacía referencia a sus actividades como "presituacionistas", pero la formación de la IS no ocasionó ningún avance respecto al Letrismo, ni en el ámbito de la teoría ni en el de la práctica o la organización.



Notas:



1. Parece que Chtcheglov extrae sus ideas del legado de los románticos. Baudelaire viene inmediatamente a la mente como ejemplo de visión romántica de la ciudad muy cercana a la de Chtcheglov. Una cita del libro de Walter Benjamin Charles Baudelaire: A Lyric Poet In The Era of High Capitaltsm (N LB, Londres, 1973) ilustrará esto. El apartado empieza con una cita de Las flores del mal de Baudelaire:



"A través del viejo arrabal, donde las persianas colgaban de las ventanas de casas ruinosas, ocultando placeres .furtivos; cuando el sol cruel se abre paso golpe tras golpe en la ciudad y en los trigales, yo me pongo a practicar mi fantástico ejercicio de esgrima en solitario, olfateando una rima fortuita en cada esquina, tropezando con palabras como si fueran adoquines, a veces ideando versos hacía tiempo soñados".



Una de las intenciones perseguidas por Baudelaire en su Spleen de París era trasladar de manera adecuada sus experiencias a prosa, su poesía a prosa. En su dedicatoria de esta colección a Arsene Houssage, el editor jefe de La Presse, Baudelaire expone, además de esta intención, lo que en realidad constituía la base de estas experiencias: "Quién entre nosotros no ha soñado nunca, en momentos de ambición, con el milagro de una prosa poética, musical sin ritmo y sin rima, flexíble y con suficiente staccato como para adaptar las agitaciones líricas del alma, las pulsaciones de los sueños y los Súbitos saltos de la conciencia. Este idea/obsesivo es sobre todo hijo de la experiencia de ciudades gigantes, de la intersección de su miriada de relaciones". [...] Las reveladoras presentaciones de la gran ciudad [...] son el producto de quienes han atravesado la ciudad ausentes, como si estuvieran perdidos en sus pensamientos o preocupaciones. La imagen del fantasque escrine les hace justicia; Baudelaire tiene en mente su condición, que no es otra que la de/observador: En su libro sobre Dickens, Chesterton ha capturado magistralmente el hombre que recorre la gran ciudad perdido en pensamientos. Las peregrinaciones asiduas de Charles Dickens comenzaron durante su niñez. "Dondequiera que le tocara dar el callo, no tuvo más remedio que caminar de un lado a otro, y así recorrió medio Londres. Fue un muchacho soñador; siempre pensando en sus tristes perspectivas [...] Caminó en la oscuridad bajo las lámparas de Holborn y fue crucificado en Charing X [...] Él no acudió allí para la "observación", un hábito pedante; el no se puso a contemplar Charing X para cultivar su mente o contar las farolas en Holborn, para practicar su aritmética [...] Dickens no estampó estos lugares en su mente, sino que estampó su mente en estos lugares".



2. Aunque la IL, y más tarde los situacionistas, planeaban una transformación total del entorno urbano, nunca propusieron un programa viable respecto al modo de mantener el sentido de la comunidad humana durante y después de esta transformación. Sin tal programa, los sueños utópicos de la IL -si hubieran sido puestos en práctica- se hubieran convertido en una pesadilla como ocurría en las nuevas ciudades que se estaban construyendo por entonces. Aunque la IL y la Internacional Situacionista dedicaban mucho tiempo a hablar sobre comunidad y comunicación, sus tendencias sectarias demuestran que no existía un entendimiento real de tales conceptos.